Un juicio marcado por el dolor y la expectativa social
Las partes ya fueron notificadas oficialmente sobre el inicio del debate oral. La audiencia será clave para reconstruir minuto a minuto lo ocurrido aquella noche trágica en el barrio Altos de San Lorenzo.
Durante el juicio, uno de los momentos más impactantes será el testimonio de Florencia, la mamá de Kim, quien se presentará como la principal testigo. Su relato será central para comprender cómo se desencadenó el robo y qué ocurrió en los instantes previos al fatal desenlace.
“Hay muchas pruebas y muchos testigos. Florencia se está preparando para poder afrontar el juicio”, expresó Marcos, el padre de la niña, en declaraciones públicas. La familia enfrenta este proceso con una mezcla de dolor, fortaleza y una profunda necesidad de justicia.
Marcos fue aún más contundente al referirse a sus expectativas sobre la sentencia. “Yo peleo para que haya cambios, cambios de verdad, y espero que la condena sea ejemplar, para que marque un antes y un después”, sostuvo. Para él, el caso de su hija no debe ser uno más en la estadística criminal, sino un punto de inflexión en el abordaje de los delitos cometidos por menores.
“La Justicia tiene que trabajar mucho a partir de este caso, que golpeó no solo a mi familia, sino a todo el país”, agregó, visiblemente afectado.
La noche que cambió todo: el robo que terminó en tragedia
El crimen ocurrió el martes 25 de febrero de 2025, cerca de las 21 horas, en la localidad de Altos de San Lorenzo, partido de La Plata. Era una noche como tantas otras, hasta que la violencia irrumpió sin previo aviso.
Florencia y su hija se encontraban detenidas en un semáforo, en la intersección de las calles 72 y 25. De acuerdo con la reconstrucción oficial, en ese momento fueron sorprendidas por los delincuentes, quienes las abordaron con la intención de robar el vehículo.
En cuestión de segundos, la situación se volvió desesperante. Mientras los asaltantes tomaban el control del auto, la madre logró escapar. Sin embargo, Kim quedó en el asiento del acompañante, atrapada en el interior del vehículo.
Lo que siguió fue una secuencia dramática que aún hoy genera interrogantes.
El auto avanzó con los ladrones a bordo y la niña dentro. El trayecto terminó en la zona de las calles 82 y 28, donde se produjo el desenlace fatal. Según la investigación, los delincuentes abandonaron el vehículo luego de que la menor saliera despedida y fuera arrollada por el mismo auto.
Hasta el momento, no se pudo determinar con certeza si la niña intentó arrojarse por sus propios medios en medio del pánico o si fue empujada. Ese punto será uno de los ejes centrales del juicio.
Un recorrido de horror: 15 cuadras arrastrada
Uno de los datos más estremecedores de la causa es el que surge del informe policial: el cuerpo de Kim fue arrastrado durante aproximadamente 15 cuadras.
Las lesiones sufridas en ese trayecto resultaron devastadoras. Los peritajes forenses determinaron que las múltiples heridas y golpes fueron la causa directa de la muerte.
La violencia del hecho y la edad de la víctima provocaron una inmediata reacción social. Vecinos de La Plata organizaron marchas y concentraciones para exigir justicia y reclamar medidas más duras contra el delito.
El caso rápidamente trascendió el ámbito local y se convirtió en noticia nacional. Programas de televisión, radios y portales digitales siguieron cada novedad, mientras la sociedad debatía sobre la responsabilidad penal juvenil y la inseguridad.
Responsabilidad penal juvenil bajo debate
El hecho reavivó una discusión que periódicamente vuelve al centro de la agenda pública: ¿debe modificarse la edad de imputabilidad en Argentina?
El acusado que será juzgado tenía 17 años al momento del crimen, por lo que puede ser sometido a un proceso penal. En cambio, su cómplice, de 14, quedó fuera del alcance de una condena tradicional debido al régimen vigente.
Para la familia de Kim, esta diferencia marca una herida adicional. Aunque entienden el marco legal, reclaman que el caso sirva para revisar las normativas actuales.
Especialistas en derecho penal juvenil advierten que cualquier reforma debe analizarse con profundidad y perspectiva integral, teniendo en cuenta no solo el castigo, sino también las políticas de prevención y contención social.
Sin embargo, para muchos ciudadanos, el crimen de Kim simboliza la urgencia de cambios estructurales.
Un juicio que busca respuestas
El juicio oral permitirá exponer todas las pruebas reunidas durante la instrucción: testimonios de testigos presenciales, registros de cámaras de seguridad, peritajes mecánicos y forenses, y declaraciones de los imputados.
La Fiscalía intentará demostrar que el adolescente de 17 años tuvo responsabilidad directa en el hecho y que actuó con pleno conocimiento de las consecuencias potencialmente mortales de su accionar.
La defensa, por su parte, podría cuestionar la calificación legal o la mecánica exacta del desenlace, especialmente en lo referido a cómo la niña salió del vehículo.
Más allá de las estrategias judiciales, la audiencia será un momento de profundo impacto emocional. La presencia de la familia en la sala, el recuerdo constante de la menor y la exposición pública del caso convierten este proceso en uno de los más sensibles de los últimos años en la región.
El recuerdo de Kim y el pedido de justicia
Mientras se acerca la fecha del juicio, la imagen de Kim sigue presente en murales, redes sociales y actos conmemorativos. Sus padres transformaron el dolor en un reclamo constante de justicia y cambios estructurales.
“Que esto no le pase a nadie más”, repiten en cada aparición pública.
La causa no solo busca determinar responsabilidades penales, sino también ofrecer una respuesta institucional ante un hecho que dejó al descubierto fallas y desafíos en materia de seguridad.
El 18 de febrero no será un día más. Será el inicio de un proceso que puede extenderse durante varias jornadas y que tendrá en vilo a la comunidad platense.
Un país que espera una sentencia
A un año del crimen, el expediente llega a su etapa decisiva. El juicio por la muerte de Kim Gómez no es solo un proceso judicial: es un símbolo de una sociedad que exige justicia y respuestas.
La condena que eventualmente dicte el tribunal será observada con atención. Para la familia, representa la posibilidad de cerrar, al menos en parte, una herida imposible de borrar. Para la comunidad, puede significar un precedente.
El desafío de la Justicia será equilibrar el rigor legal con la sensibilidad que exige un caso de esta magnitud.
La historia de Kim, truncada de manera brutal, vuelve al centro de la escena. Y con ella, la pregunta que atraviesa a toda la sociedad: ¿habrá un antes y un después tras este juicio?