En ese contexto, hace dos semanas, su defensa, el abogado Sebastián Robles, calificó la medida como “muy severa y excesiva”.
Por su parte, Páez también dio su versión de lo que pasó la noche del 14 de enero en el boliche de Ipanema, al que asistió con amigas.
“Pagamos la entrada y todo lo que consumimos. Cuando estábamos por salir, nos retienen y nos dicen que con la pulsera había cosas que no habíamos pagado. Nosotras habíamos pagado todo en el momento. Tengo los comprobantes, con los horarios y todo”, afirmó en diálogo con El Liberal.
La discusión se intensificó cuando cuestionaron lo que consideraban un cobro indebido. “Empezamos a decirles que nos estaban robando, que eran unos ladrones. Ellos se nos reían en la cara. Pagamos de todos modos”, agregó.
Siempre según su versión, el episodio continuó fuera del boliche. Páez sostuvo que, mientras descendían por las escaleras, empleados del local las siguieron y realizaron gestos obscenos. “Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían”, describió.
Fue en ese contexto, dijo, que reaccionó de manera inapropiada. “Ahí es cuando yo hago ese gesto. No los llegaba a ver bien. Los gestos eran más para mis amigas”, explicó. “Estoy muy arrepentida de esa reacción”, concluyó.