Incluso relató situaciones presenciales que reflejan la exposición constante del jugador. “Un día estábamos en un boliche. Venía que le perreaban o lo miraban. En un momento, se le acercaba a Mauro un amigo para decirle: ‘tal se quiere ir con vos’. Y Mauro venía y me decía: ‘me acaban de decir esto adelante tuyo’”, recordó.
Fiel a su estilo, volvió a marcar su postura sin dramatizar. “Yo me cago de risa. Ellas pueden hacer lo que quieran. Yo confío en Mauro”, afirmó, aunque también dejó en claro que su límite es innegociable: “Si algún día Mauro agarra viaje o hace alguna que no me gusta, no me ve más. Y se termina”.
El momento más punzante llegó cuando apuntó directamente contra la hipocresía del medio. Sin dar nombres propios, dejó una pista clave que encendió todas las especulaciones: dio a entender que una de las mujeres que le escribe a Icardi pertenece a un programa de chimentos, lo que sugiere que podría tratarse de una conductora o panelista. “No voy a quemar a ninguna, pero las veo a todas y son las primeras que salen a criticar. Le digo a Mauro: ‘mirá esta, te escribe por privado y después en el programa dice las cosas que dice’”, disparó sin filtros.
Para cerrar, La China Suárez resumió su mirada sobre el ambiente artístico con una frase lapidaria: “Es muy careta este ambiente, pero bueno, estoy acostumbrada”.
Así, una nota televisiva que parecía inofensiva terminó destapando un nuevo capítulo de mensajes provocadores, tentaciones y dobles discursos, con Mauro Icardi otra vez en el ojo de la tormenta y La China marcando territorio, sin nombres pero con munición pesada.