Sin previo aviso, cuatro individuos armados interceptaron su auto y lo que comenzó como un instante de miedo se transformó en una pesadilla interminable. Los delincuentes liberaron al hombre y retuvieron a Ana María Nordmann durante varios días.
La presión sobre la familia se intensificó durante una semana, hasta que el 15 de noviembre pagaron ochenta mil pesos. La liberación tuvo lugar en la esquina de Luna y Sanabria, en la localidad de Sordeaux, Partido de Malvinas Argentinas.
No eran los primeros. Antes de ellos, durante 2003, les había tocado a un hombre llamado Edgardo Ale, a un productor de cine identificado como Claudio Nozzi y a otro productor de seguros de apellido Canda, que cayó cautivo junto a su esposa.
Axel Blumberg y el secuestro de Guillermo Ortiz de Rosas
Sin embargo, la seguidilla de secuestros se intensificó a fines de marzo de 2004 con un desenlace trágico que haría temblar al país. Un día después el episodio protagonizado por Mondino, la noche del 21 de ese mes, Diego Peralta, José Jerónimo Díaz y Sergio Damián Miño interceptaron al empresario de Arcor Guillermo Ortiz de Rosas mientras bajaba de su VW Passat azul polarizado, en Pedro Goyena 2384, Martínez.
Bajo intimidación con armas de fuego, los hombres aprovecharon que el hombre hablaba con su hijo por teléfono, lo golpearon y se apoderaron de su auto, mientras el Gordo Peralta hablaba por el celular de la víctima con la familia. “En media hora le podía conseguir ‘ochenta lucas’”, dijo en algún momento Ortiz de Rosas para calmar a sus captores.
Tras extorsionar a sus allegados y golpearlo, lo agresores condujeron al empresario a una casilla de la calle Einstein 1321 en Moreno y lo arrojaron atados de pies y manos sobre un sillón desvencijado, bajo la mirada de una joven llamada Vanesa Andrea Maldonado.
El empresario pasó la noche a merced de sus captores y mientras estuvo privado de su libertad oyó que hablaban de otro "gato", en relación a una persona también secuestrada. Ortiz de Rosas no lo sabía, pero a pocas cuadras, en otra de las casas de los maleantes, la banda tenía cautivo desde hacía cuatro días a Axel Blumberg.
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Parte de la banda de Diego "El Oso" Peralta durante el juicio en 2006. Foto: gentileza Diario Popular.
A la mañana siguiente, tres de los secuestradores fueron a cobrar el rescate de Guillermo Ortiz de Rosas. El reloj marcaba las 7:30 del 22 de marzo de 2004, cuando el ejecutivo fue finalmente liberado en Pilar tras el pago de un allegado en Don Torcuato. Al salir, denunció ante las autoridades el hecho y especificó que el auto que le habían robado estaba blindado.
En paralelo, ese mismo día, Juan Carlos Blumberg debía pagar la suma exigida por los delincuentes para liberar a su hijo. Pero todo salió mal. El padre se presentó en las primeras horas de la noche del 22 en la estación de servicio Rhasa de autopista Panamericana y Ruta 202 con el dinero que había juntado, unos catorce mil quinientos pesos.
Al lugar, se presentaron Peralta, los hermanos Díaz y Miño. Iban a bordo del VW Passat de Ortiz de Rosas, cuando en las inmediaciones se produjo un tiroteo con las fuerzas de seguridad asentadas en la zona. Tal vez el destino hubiera sido otro, pero los oficiales no tuvieron en cuenta que el auto del empresario estaba protegido contra tiros. Los acusados emprendieron con éxito la fuga y el pago quedó frustrado.
¿Qué le pasó al hijo de Juan Carlos Blumberg?
Fueron horas decisivas para Axel Blumberg. Tras regresar al lugar de cautiverio, la víctima, en un descuido de los captores, se sacó la venda de los ojos e intentó escapar. Aunque los delincuentes pensaban en liberarlo, él creía que lo iban a asesinar.
“¡Se escapa el gato!”, gritó uno de los secuestradores al verlo huir. Luego de una breve persecución Axel volvió a convertirse en rehén y fue golpeado de forma brutal, según reveló más tarde la autopsia.
En este marco, Peralta y los hermanos Díaz decidieron ultimar al joven. Fue así que el trío trasladó en auto al muchacho a un descampado de Santa Teresa de Jesús y Arenales de La Reja, en el partido de Moreno, donde, con las manos atadas, José Díaz le efectuó un disparo con un revólver calibre 38 en la cabeza. Eran las 02.00 del 23 de marzo de 2004.
La denuncia de Guillermo Ortiz de Rosas fue determinante para identificar a los miembros de la banda y capturarlos. El empresario fue, además, uno de los testigos en las audiencias del juicio por el secuestro y asesinato del joven.