De acuerdo con los investigadores, el menor había sido colocado en el columpio dos días antes y todavía respiraba en ese momento. Sin embargo, las bajas temperaturas nocturnas —que llegaron a descender a 10 grados centígrados— y la falta de hidratación fueron mortales para su organismo.
La autopsia realizada a Ji’Aire fue concluyente: la causa del fallecimiento fue deshidratación e hipotermia. La portavoz de la policía, Diane Richardson, confirmó que la muerte fue clasificada oficialmente como homicidio.
El informe reveló que Simms había estado empujando a su hijo durante 44 horas seguidas, sin descanso, probablemente en medio de un episodio psicótico vinculado a la esquizofrenia que padecía.
Romechia Simms no era una delincuente común. Se trataba de una joven madre con un historial documentado de problemas de salud mental. Había sido diagnosticada con esquizofrenia y ya había atravesado anteriormente episodios de crisis que preocuparon a su entorno familiar.
Su madre, Vontasha Simms, había advertido la fragilidad de su hija e incluso había pedido ayuda en reiteradas ocasiones para que recibiera atención adecuada. Tras la tragedia, la mujer publicó un mensaje en redes sociales conmoviendo a la opinión pública:
“Hay una necesidad que debe ser cubierta. Quienes padecen enfermedades mentales pueden vivir una vida muy solitaria e improductiva si no reciben los recursos, el apoyo y el amor que necesitan. Podría ser cualquier persona: un padre, una madre, un hijo. Las enfermedades mentales afectan a todas las familias de este país. No los rechacemos ni los menospreciemos porque podrías ser tú”.
El mensaje estuvo acompañado por una foto de su nieto y el anuncio de que planeaba crear una organización benéfica en su memoria. El objetivo: concientizar sobre la urgencia de mejorar los recursos de salud mental en Estados Unidos.
El caso avanzó en el sistema judicial del condado de Charles con un fuerte componente humano y médico. En un primer momento, Romechia Simms enfrentó cargos de homicidio involuntario, abuso infantil en primer grado y negligencia infantil con resultado de muerte.
No obstante, un psicólogo forense designado por el tribunal concluyó que la mujer estaba atravesando un episodio severo de esquizofrenia en el momento del hecho y que, por tanto, no podía ser considerada penalmente responsable.
En 2016, se llegó a un acuerdo judicial basado en una declaración de culpabilidad de Alford, un recurso legal en el cual el acusado no admite los hechos pero reconoce que la fiscalía posee pruebas suficientes para sostener una condena.
Como consecuencia, Simms no fue enviada a prisión. En cambio, el juez dispuso que debía recibir tratamiento psiquiátrico regular, tomar medicación recetada y someterse a controles periódicos para evaluar su evolución.
La tragedia de Ji’Aire y su madre abrió un fuerte debate sobre cómo el sistema estadounidense maneja los casos de personas con enfermedades mentales graves.
Numerosos expertos señalaron que Simms no contaba con un entorno médico adecuado ni con el seguimiento necesario para evitar una tragedia. Para muchos, la historia fue la muestra más dolorosa de lo que puede suceder cuando una sociedad desatiende la salud mental y no brinda apoyo suficiente a las familias que enfrentan estas problemáticas.
El caso también evidenció el estigma que sufren quienes conviven con estos diagnósticos. Aunque el sistema judicial no la castigó con prisión, muchos sectores de la sociedad cuestionaron la decisión, al considerar que una vida se había perdido de manera evitable.
Para su abuela y otros familiares, Ji’Aire fue un niño lleno de vida que merecía un futuro distinto. En su honor, Vontasha Simms comenzó una campaña de concientización para destacar la importancia de detectar, tratar y acompañar los trastornos mentales.
La tragedia, con el paso de los años, se convirtió en un símbolo de advertencia sobre lo que ocurre cuando no se destinan suficientes recursos al sistema de salud mental. Muchas organizaciones en Maryland y en todo el país han utilizado este caso como ejemplo en foros y congresos especializados.