Además, en el living se hallaron una barreta y un destornillador con rastros hemáticos; y en el fondo del terreno, dentro de un bolso tipo militar, un cricket que podría haber sido utilizado para violentar cerraduras o estructuras externas.
El detalle más inquietante, según fuentes del caso, fue que la vivienda no había sido saqueada. Solo faltaría, según la denuncia familiar, un teléfono celular marca Samsung. Ese dato, sumado a la forma del ataque, llevó a los investigadores a considerar hipótesis que exceden un robo ocasional.
Una camiseta con sangre: la clave que habilitó la detención
El análisis de cámaras, propias del domicilio y privadas ubicadas en la cuadra, fue el punto de quiebre para acelerar la investigación. A las 23:09, las imágenes registraron el ingreso a pie de tres hombres de entre 20 y 30 años hacia la vivienda. Uno de ellos llevaba puesta una camiseta de River Plate.
Las cámaras volvieron a activarse a las 23:35, mostrando a los mismos tres sujetos retirándose con paso apresurado y, en la secuencia siguiente, una mujer que se suma al grupo.
A 100 metros del lugar del crimen, sobre la misma avenida, personal policial encontró una camiseta de River Plate con manchas de sangre, descartada entre arbustos. Ese elemento permitió seguir el rastro de los presuntos autores hasta otra propiedad: Alsina al 2200, apenas dos cuadras de la casa del abogado.
Con orden judicial, personal de la comisaría de Burzaco y efectivos de apoyo ingresaron a una vivienda donde se produjo la primera detención. El sospechoso fue identificado como Enzo Jonathan Risoto Antune (29). Según los fiscales, se trataría de uno de los coautores materiales del crimen.
¿Ingresaron para robar? ¿Conocían al abogado?
Una línea investigativa que aún no descarta la Fiscalía es que la víctima conociera o hubiera tenido vínculo previo con alguno de los atacantes. Aunque la hipótesis inicial fue la del robo violento, los especialistas del Ministerio Público remarcan elementos que podrían modificar el encuadre:
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No faltan objetos de valor visibles en el domicilio.
La víctima vivía sola, dato que pudo haber sido conocido en el barrio.
La escena fue quirúrgica: atacaron, maniataron y huyeron.
El teléfono faltante podría contener información clave para entender el móvil.
La Fiscalía evalúa posibles antecedentes de conflictos civiles o económicos vinculados a Osorio, quien habría ejercido como abogado en causas locales, pero esa línea aún no se confirmó públicamente.
El avance judicial y la búsqueda de los otros dos sospechosos
El fiscal Kaszewski dispuso la detención inmediata del imputado; continuidad de la investigación con colaboración de Casos Especiales y DDI; toma de declaración a los familiares y vecinos; peritajes de ADN sobre la camiseta hallada y las herramientas manchadas con sangre; y rastrillaje ampliado para localizar el celular faltante.
Los otros dos sospechosos permanecen prófugos, y la participación de una mujer vista en el video está en verificación: podría ser acompañante o pieza clave del traslado.