"Pedazo de carne": el dramático testimonio de la viuda del hombre asesinado a patadas en Mar del Plata
Rocío, la pareja de Lucas Nahuel Larroque, relató cómo fue la agresión que terminó con la vida del hombre de 30 años a la salida de un boliche en Batán y reclamó justicia, mientras la fiscalía avanza con la imputación del acusado por homicidio agravado.
El crimen de Lucas Nahuel Larroque, el hombre de 30 años asesinado a golpes a la salida de un boliche en la localidad de Batán, Mar del Plata, sumó en las últimas horas un testimonio estremecedor: el de su pareja, Rocío, quien presenció la agresión y relató con crudeza cómo su marido fue atacado hasta quedar inconsciente en el suelo, mientras -según denunció- nadie intervenía para ayudarlo.
“Lo mataron como si fuera un pedazo de carne”, expresó la mujer en una entrevista con Radio Rivadavia, al reconstruir los últimos minutos de vida de Larroque.
La noche que terminó en tragedia
Rocío contó que esa madrugada se encontraba junto a Lucas en el boliche Momentos, ubicado sobre la colectora entre las calles 132 y 153, en las afueras de Mar del Plata. En un momento, advirtió que se estaba produciendo una pelea en la vereda y pensó que su hija podía estar involucrada.
“Había una gresca y pensé que estaba una de mis hijas”, relató. Según explicó, la adolescente se había metido a separar a una amiga que estaba siendo agredida por otra joven de entre 18 y 19 años. En el lugar también se encontraban los padres de esa chica.
El inicio de la pelea y la intervención de Lucas
pelea
Rocío, la pareja de Lucas Nahuel Larroque, relató cómo presenció la agresión que terminó con la vida del hombre de 30 años.
Rocío intentó sacar a su hija de la situación, pero la escena escaló rápidamente. “El papá de esta chica me pega una trompada en la nariz”, relató. En medio del forcejeo, reconoció haber reaccionado con dos cachetazos y caer al piso. Al levantarse, advirtió que el hombre intentaba volver a golpearla.
“Lucas estaba atrás mío sin hacer nada”, recordó. Fue entonces cuando le pidió ayuda: “Amor, me quiere pegar”. Según su testimonio, cuando Larroque se acercó para protegerla, el agresor le dio una trompada directa que lo derribó.
Las patadas que quedaron grabadas
Rocío contó que cuando miró nuevamente a su pareja, ya estaba en el suelo. En ese instante, el presunto agresor le dio una primera patada en la cabeza. La mujer intentó correrlo y, en medio de la desesperación, le arrojó su teléfono celular, pero no logró detenerlo.
“Se me zafa y vuelve”, recordó. Según su relato, el joven regresó hacia donde estaba Lucas, ya inconsciente, y le propinó una segunda patada en el cráneo, un golpe que, de acuerdo con los investigadores, resultó determinante.
“Fue una crueldad”, afirmó Rocío. “Ya estaba inconsciente y le volvió a patear la cabeza”, relató.
“Todos filmaban cómo Lucas se estaba muriendo”
Uno de los puntos más duros del testimonio fue la denuncia sobre la reacción -o la falta de ella- de quienes estaban alrededor. “La ambulancia tardó muchísimo”, señaló. Mientras tanto, Lucas agonizaba en el pavimento.
“Yo pedía ayuda y nadie hizo nada. Todos filmaban cómo Lucas se estaba muriendo”, lamentó. Según su relato, había un patrullero a pocos metros del lugar, pero los efectivos no intervinieron durante la agresión ni después de la segunda patada.
“Había un patrullero. Había un patrullero”, repitió, con énfasis, al ser consultada. Los videos que circularon en redes sociales confirmaron que el móvil policial se encontraba en la zona, sin que se observara una acción inmediata para frenar el ataque.
El intento desesperado por socorrerlo
Rocío relató que permaneció junto a Lucas mientras esperaba la llegada de la ambulancia. “Cuando yo lo tenía todo ensangrentado encima mío, me pedían que lo suelte”, recordó. Su respuesta fue inmediata: “¿Cómo lo iba a soltar si salían litros y litros de sangre de la cabeza de Lucas?”.
También denunció que el personal de seguridad del boliche no permitió que amigos de la pareja se acercaran a ayudar, al considerarlos parte de la pelea. “Yo pedí ayuda y nadie hizo nada”, insistió.
Sospechas de encubrimiento
En su testimonio, Rocío también apuntó contra el entorno del agresor. Aseguró que la madre del joven le habría indicado que se cambiara la remera inmediatamente después del ataque.
“Hay un video donde se escucha que le gritan que se vaya a cambiar la remera”, afirmó. Además, sostuvo que se trata de “gente problemática, a la que todo el mundo conoce” en el barrio, y que el acusado ya habría protagonizado episodios violentos con anterioridad.
La causa judicial y la imputación
Por el crimen fue detenido Lautaro Vieytes Galván, de 18 años, señalado como el autor de las patadas. La investigación quedó a cargo del fiscal Leandro Arévalo, titular de la UFI Nº7 de General Pueyrredón, quien anticipó que imputará al acusado por “homicidio agravado por alevosía”, una figura que contempla la máxima pena prevista por el Código Penal.
Según explicó el fiscal, la víctima se encontraba en estado de indefensión cuando fue atacada en el suelo. Además, confirmó que las dos patadas fueron ejecutadas por la misma persona, tal como lo describieron los testigos y la pareja de Larroque.
En el lugar también fue detenida una mujer de 24 años, acusada de resistencia a la autoridad, por intentar entorpecer el accionar policial durante el procedimiento.
El informe forense y el avance de la investigación
El informe preliminar de la autopsia confirmó que Lucas Larroque falleció a raíz de graves lesiones en el cráneo, compatibles con golpes de extrema violencia. La fiscalía trabaja ahora en cruzar los datos forenses con los videos y testimonios, en un contexto donde las cámaras de seguridad de la zona no funcionaban debido a un corte de luz.
Para los investigadores, el caso presenta una mecánica de ataque similar a otros homicidios ocurridos a la salida de locales nocturnos, donde la violencia se desata en pocos segundos y con consecuencias irreversibles.
El reclamo de justicia
Rocío cerró su testimonio con un pedido contundente: “Espero que no salga más”. “Tengo al marido y al papá de mi hijo en un cajón”, expresó, devastada. La pareja llevaba ocho años juntos y tenía un hijo de seis.
“Lucas era un pibe laburador, vivía para su familia”, recordó. “Salió a defender a mi hija y terminó muerto”, agregó.
Mientras la causa avanza en la Justicia, el crimen de Batán vuelve a poner en debate la violencia a la salida de los boliches, la responsabilidad de los controles y la reacción -o la falta de ella- frente a situaciones extremas.