Se supo quién es el jefe de la banda de estafadores que extorsionó al soldado que murió en la Quinta de Olivos
La investigación judicial determinó que el soldado voluntario Rodrigo Andrés Gómez fue víctima de una maniobra de extorsión organizada desde cárceles bonaerenses. Ya hay detenidas 7 personas.
La muerte de Rodrigo Andrés Gómez, el soldado voluntario del Ejército Argentino de 21 años encontrado con un disparo en la cabeza en una garita de la Quinta de Olivos, comenzó a esclarecerse a partir de una investigación que reveló una trama de extorsión organizada desde cárceles bonaerenses. El joven, oriundo de Formosa, fue hallado sin vida el 16 de diciembre pasado mientras cumplía tareas de seguridad.
La pesquisa fue impulsada por la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, quien encomendó el caso a un equipo especializado de la División Homicidios de la Policía Federal. En la escena se encontró una nota que hacía referencia a supuestas deudas y mencionaba a “policías corruptos”, además del teléfono celular de la víctima, pieza clave para reconstruir lo ocurrido.
El dispositivo fue sometido a un peritaje forense que permitió recuperar mensajes, llamadas, conversaciones de WhatsApp y comprobantes de transferencias de dinero. A partir de ese material, los investigadores identificaron rápidamente a los sospechosos y delinearon el funcionamiento de una organización dedicada a extorsionar a sus víctimas mediante engaños.
Si bien se determinó que Gómez se quitó la vida, la Justicia federal concluyó que fue empujado a esa decisión por una secuencia de amenazas y extorsiones. Detrás de esa maniobra apareció una banda con base en el mundo del delito carcelario, encabezada por Tomás Francavilla, un joven de 22 años oriundo de San Justo, con antecedentes por robo a mano armada.
Francavilla había sido condenado en 2024 por el Juzgado de Garantías N°2 de La Matanza a una pena de tres años y diez meses de prisión, con un antecedente previo por un hecho similar cometido en 2022. Desde prisión, según la causa, coordinaba las extorsiones junto a una red de cómplices.
En las últimas horas, la División Homicidios dio por concluida la investigación con una serie de siete allanamientos realizados en el oeste del conurbano bonaerense y en los penales de Magdalena y Olmos. Como resultado, fueron detenidas siete personas, entre ellas Francavilla y otros dos internos de la Unidad N°36.
La extorsión al soldado
La modalidad utilizada por la banda no era nueva. De acuerdo con la reconstrucción judicial, Gómez fue contactado a través de la aplicación de citas Evermatch por un perfil falso que simulaba ser una mujer. Luego del primer acercamiento, recibió un llamado de un supuesto policía que lo acusó de haber entablado contacto con una menor de edad inexistente, lo que dio inicio a la extorsión.
Iara Consentino
La organización llegó incluso a usurpar la identidad de un policía porteño. En uno de los audios enviados a la víctima, Francavilla fingió ser la madre de la supuesta menor y amenazó con denunciarlo. Bajo esa presión, el soldado realizó transferencias por un total de $1,4 millones en las horas previas a su muerte.
Parte de ese dinero fue enviado a billeteras virtuales vinculadas a la pareja de Francavilla, Iara Cosentino, una joven de Lomas del Mirador que fue detenida como presunta cobradora de la banda. Según la causa, Cosentino mantenía contacto permanente con su pareja y habría tenido un rol clave en la operatoria.
La investigación también identificó a un segundo jefe de la organización: Mauricio Duarte, de 24 años, preso en el penal de Magdalena y compañero de celda de Francavilla. Duarte cuenta con antecedentes desde su adolescencia y una condena por robo de vehículos y tentativa de robo a mano armada. Su pareja, Karen Cufré, fue arrestada por su presunta participación en la logística del grupo, al igual que otro interno del mismo penal.
Mauricio Duarte
Los investigadores de la Policía Federal detectaron además otras posibles víctimas de la banda, lo que abre la puerta a que la organización sea investigada como una asociación ilícita dedicada a estafas reiteradas. La causa, que se inició para esclarecer la muerte del joven soldado, terminó exponiendo un esquema criminal que operaba desde el interior de las cárceles.