"Los varones a lo largo de su vida se encuentran con masturbaciones colectivas, el consumo de prostitución o pornografía en grupo y tener que demostrar su performance sexual", recalca, y sostiene: "La violación del domingo no tiene que ver solamente con disciplinar a las mujeres. Es un mensaje que se dan los varones entre sí y una forma de demostrar que se es parte de esa cofradía masculina".
Las violaciones grupales no tienen fronteras
En España, el caso más mediático de violación grupal se conoció como el mal llamado ataque de “La Manada". Ocurrió en 2016 cuando cinco hombres violaron a una joven de 18 años durante la fiesta de San Fermín. Ese mismo año en Brasil, una adolescente de 17 años denunció que fue drogada y violada por 30 hombres en una favela de Río de Janeiro. Los agresores difundieron, además, las imágenes del abuso en sus redes.
Los casos se repiten en todas las regiones. Meses atrás, una mujer de 30 años fue violada por al menos cuatro hombres en Uruguay, un hecho que la fiscal de Delitos Sexuales Sylvia Lovesio calificó como "inédito en el país". La víctima había ido a bailar a un local del barrio Cordón de Montevideo donde conoció a un hombre que junto a al menos otros tres la violaron.
"(Estos hechos) se dan a diario en todo el país y en el mundo. Estados Unidos es uno de los lugares con mayor índice de violencia sexual en el ámbito de lo público. Y, además, a traviesan las clases sociales, raciales y religiosas. Tiene que ver con la construcción de la masculinidad hegemónica. Luego se complejiza en términos de quiénes van a ser capturados por la ley. ¿Quiénes van a ir mayoritariamente presos? Van a ser los varones pobres", explica Bard Wigdor.
Detenidos por violación en manada en Palermo.jpg
En nuestro país, los abusos se cuentan por miles. Según datos del Ministerio de Seguridad de la Nación, en la Argentina se denuncian cada día 79 ataques sexuales. En rigor, durante 2020 se denunciaron en todo el país 5703 violaciones y 23.213 agresiones sexuales de todo tipo, aunque muchas veces las sobrevivientes no se atreven a realizar la denuncia, más si son ataques colectivos.
En este marco, muestras de violaciones grupales hay en todas las provincias. En diciembre, por ejemplo, tres hombres fueron condenados en Corrientes a nueve y siete años de prisión por una violación a una joven durante una fiesta en una casa particular en Caá Catí. El hecho ocurrió en 20127. La chica fue abusada y fue llevada al hospital por sus amigas.
Meses atrás, la justicia de Santa Fe dictó la prisión preventiva para diez jóvenes de entre 23 y 26 años acusados del abuso sexual de una adolescente, cometido en 2018 en la localidad de Pilar. Ocurrió cuando, según la fiscal del caso, "doce personas abusaron de ella, que estaba en una situación de vulnerabilidad, ya que no podía dirigir libremente su voluntad” porque “había tomado bebidas alcohólicas y había consumido marihuana".
Abuso sexual en manada en Palermo.jpg
Otro caso reciente ocurrió en la localidad balnearia de Miramar. Allí, cinco jóvenes de entre 21 y 23 años fueron detenidos por su presunta participación en la violación grupal a una nena de 14 años en una carpa del campamento El Durazno. Los acusados, Lucas Pitman, Tomás Jaime y Juan Cruz Villalba fueron declarados “no culpables” por un jurado popular, pero un fallo del Tribunal de Casación anuló el veredicto.
En Chubut, fue la propia sobreviviente la que se animó a contar lo que le había pasado en sus redes. "Tenía 16 años y fue en la ciudad de Playa Unión. Fuimos a una fiesta que era en una casa. A poco tiempo de llegar perdí la consciencia y es ahí cuando una de mis amigas me encontró en una habitación siendo abusada por un grupo de cuatro varones", detalló la joven.
"La cultura de la violación tiene que ver con las prácticas cotidianas, valores y formas de socialización que se dan en las escuelas, en el cine, en la literatura, los aparatos del Estado, el sistema Judicial, los medios y la familia. Y también en las personas que conforman nuestra círculo más cercano y que toleran y reproducen las violencia sexista hacia las mujeres y los cuerpos feminizados. Estos varones no son seres monstruosos son hijos sanos de este sistema patriarcal y capitalista en el que estamos viviendo", concluye Bard Wigdor.