Augusto Pacicco renunció al beneficio y pidió cumplir los últimos diez meses de su condena en prisión. (Foto: TN)
Ambos conviven en el pabellón C, un sector destinado a internos con buena conducta. Allí trabajan como fajineros, una tarea que consiste en lavar la ropa de los cerca de 140 presos alojados en ese pabellón. "Comemos juntos, desayunamos, merendamos y compartimos la vida cotidiana dentro del servicio penitenciario", relató.
De trabajar como técnico médico a caer en las drogas
Antes de quedar detenido, Pacicco trabajó como técnico en emergencias médicas y prestó servicios para PAMI, clínicas y empresas de asistencia sanitaria. Sin embargo, aseguró que una sucesión de tragedias familiares cambió por completo su vida. "Primero murió mi hermano, después mi papá y luego mi mamá. No terminaba de hacer un duelo cuando ya tenía que enfrentar otro", recordó.
Según contó, ese proceso lo llevó a una profunda depresión y al consumo problemático de drogas. "Me encontré completamente solo y pensé que las drogas me iban a ayudar a olvidar todo lo que estaba viviendo", explicó. Con el paso del tiempo perdió el trabajo, sus vínculos personales y terminó viviendo en situación de calle.
"Llegué al penal sin ganas de vivir"
Pacicco recordó que cuando ingresó a la cárcel atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida. "Pensaba que mi vida se había terminado. Sentía que ya no tenía nada por qué seguir viviendo", confesó.
Sin embargo, aseguró que la atención recibida dentro del establecimiento penitenciario cambió por completo su realidad. Destacó el acompañamiento del equipo de salud mental, médicos, personal penitenciario y otros internos, quienes lo ayudaron a iniciar un tratamiento contra la depresión y las adicciones.
Actualmente continúa bajo asistencia médica y afirma haber superado el consumo de drogas. "Hoy no tengo deseos de consumir. La droga dejó de existir en mi vida", aseguró. Durante su estadía en el penal conoció a Roy, con quien comenzó una relación sentimental pocas semanas después de ingresar. La pareja proyecta casarse y comenzar una nueva vida cuando ambos recuperen la libertad.
Pacicco explicó que ese futuro en común también influyó en su decisión de permanecer detenido. "Mi idea es estabilizarlo un poquito, porque hoy me necesita él a mí. En su momento yo lo necesité y él estuvo", sostuvo. También aclaró que su decisión fue evaluada por la Justicia y descartó que se tratara de un acto impulsivo. "No fue un capricho. Los jueces analizaron mi situación y entendieron mis motivos", afirmó.
Finalmente, aseguró que su permanencia en prisión responde a una convicción personal y no a un deseo de volver a consumir drogas. "Si hubiese querido seguir consumiendo, habría aceptado la libertad el primer día", concluyó.