Horror en Salta

Tiene 13 años, quiso defender a su mamá del ataque de su expadrastro pero recibió una atroz defensa que la pone al borde de la muerte

La localidad salteña de Coronel Juan Solá está atravesada por el horror. Una nena de 13 años permanece internada en terapia intensiva tras haber sido brutalmente apuñalada ocho veces por su expadrastro, cuando intentó interponerse para defender a su madre durante un ataque de violencia de género.

Tiene 13 años, quiso defender a su mamá del ataque de su expadrastro pero recibió una atroz defensa que la pone al borde de la muerte

La localidad salteña de Coronel Juan Solá está atravesada por el horror. Una nena de 13 años permanece internada en terapia intensiva tras haber sido brutalmente apuñalada ocho veces por su expadrastro, cuando intentó interponerse para defender a su madre durante un ataque de violencia de género. El hecho ocurrió el domingo por la noche en el barrio San Pantaleón, y ha generado conmoción en toda la provincia de Salta, donde vecinos y referentes sociales reclaman justicia y una verdadera política de contención para las víctimas.

Según el testimonio de allegados y la reconstrucción de la policía, el agresor se presentó en estado de ebriedad en la vivienda de su expareja. Sin autorización ni advertencia, irrumpió en el domicilio en medio de una disputa previa no resuelta, y luego de iniciar una discusión con la mujer, escaló en violencia hasta intentar agredirla físicamente.

Fue entonces cuando la nena de 13 años intervino con valentía para defender a su madre. En medio del forcejeo, el hombre sacó un cuchillo y la menor, sin dudar, se interpuso entre ambos, intentando frenar el ataque. En ese intento heroico, terminó recibiendo ocho puñaladas en el pecho, tres de las cuales comprometieron órganos vitales.

La adolescente fue trasladada de urgencia al Hospital San Vicente de Paúl, en la ciudad de Orán, donde fue sometida a una cirugía de altísima complejidad para intentar salvarle la vida. El pronóstico sigue siendo reservado, y el personal médico informó que las próximas horas son cruciales.

Está viva de milagro”, declararon conmovidos sus familiares. El cuadro clínico continúa siendo delicado, y la niña permanece en estado crítico en terapia intensiva, con asistencia respiratoria mecánica.

En paralelo, su madre también resultó herida, aunque con lesiones de menor consideración. Fue asistida en el hospital de la ciudad de Embarcación y ya fue dada de alta.

La comunidad de Coronel Juan Solá no tardó en reaccionar ante la gravedad del hecho. Vecinos y vecinas se autoconvocaron en la plaza central del pueblo exigiendo justicia y respuestas concretas del Estado. “No hay una oficina específica que acompañe a las mujeres en situación de violencia. No hay quién, realmente, pueda abordar el tema, que es bastante complejo”, denunció el concejal Armando Ruiz, una de las voces más firmes frente a este drama social.

La falta de políticas de protección y de una red de contención eficiente en zonas rurales y alejadas de los centros urbanos vuelve a ponerse en evidencia con hechos como este. “Nos cansamos de denunciar y nadie escucha. Cuando las cosas explotan, ya es tarde”, dijo una vecina que prefirió no dar su nombre, pero que aseguró conocer a la familia desde hace años.

El agresor fue detenido en el lugar de los hechos, según confirmaron fuentes policiales. Se trata de la expareja de la madre de la víctima, quien ya tenía antecedentes de violencia y restricciones de acercamiento que, evidentemente, no se hicieron cumplir.

La fiscalía de la zona lo imputó por “doble tentativa de femicidio agravado por el vínculo”, figura que contempla la intención de matar tanto a la mujer como a la niña, bajo el marco de violencia de género. El Ministerio Público Fiscal aseguró que se pedirá la prisión preventiva del acusado mientras continúa la investigación.

Este caso reavivó el debate sobre la ineficiencia del sistema judicial y estatal para prevenir la violencia de género, especialmente en contextos vulnerables como el de Coronel Juan Solá. “Nosotros estamos solos. No hay líneas de ayuda. Las mujeres siguen viviendo con miedo”, expresó una referente barrial del barrio San Pantaleón.

Organizaciones feministas de Salta y de otras provincias del norte argentino ya manifestaron su preocupación y anunciaron movilizaciones en los próximos días. Piden no solo justicia para la niña y su madre, sino también medidas estructurales que aborden la problemática con enfoque integral.

Más allá del espanto que generó este caso, la valentía de la menor ha conmovido a todo el país. En redes sociales, comenzaron a circular mensajes de apoyo con el hashtag #FuerzaValiente, en alusión al coraje con el que enfrentó una situación límite para proteger a su madre.

No cualquiera se enfrenta a un adulto con un cuchillo. Su acto fue heroico y habla de un amor incondicional que duele y emociona al mismo tiempo”, expresó una psicóloga que trabaja en la zona de Embarcación. “Pero también nos interpela: ¿por qué una nena tiene que vivir esto? ¿Dónde estábamos los adultos? ¿Dónde está el Estado?”, se preguntó.

Lamentablemente, este caso no es un hecho aislado. Según datos del Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro, durante el primer semestre de 2025 más de 20 niñas y adolescentes fueron víctimas directas de violencia de género, muchas veces en el mismo intento de defender a sus madres.

El caso de la menor de Coronel Juan Solá visibiliza una cadena de omisiones, desprotecciones y fallos estructurales. La violencia no aparece de un día para otro. En la mayoría de los casos, hay antecedentes, denuncias previas, advertencias que no se escuchan.

Mientras la menor lucha por su vida, la comunidad entera grita por justicia y protección. Coronel Juan Solá no quiere ser solo una estadística más en la larga lista de localidades atravesadas por el dolor. Los vecinos reclaman presencia del Estado, equipos interdisciplinarios, refugios seguros, educación en prevención de la violencia, acceso real a la justicia.

Porque cada minuto que se demora en actuar, puede significar una vida en riesgo. Y porque ninguna niña debería convertirse en escudo humano para frenar la furia de un agresor.