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Los 10 motivos por los que no va a haber vicepresidente radical (Y el único factor que podría cambiar la historia)

por Pablo Winokur | 06 de abril de 2019 - 21:03
Los 10 motivos por los que no va a haber vicepresidente radical (Y el único factor que podría cambiar la historia)

El gobierno echó a correr la bola de que estaría dispuesto a negociar un candidato a vicepresidente radical para que se integre en la fórmula de Cambiemos. Se habló del gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo o de Martín Lousteau. Sin embargo, es demasiado improbable que algo así suceda, al menos por ahora. Estos son los 10 motivos:

. Un acuerdo de este tipo con el radicalismo sería lo que el consultor estrella llama “acuerdos de elite”. Dice en su libro “La política del Siglo XXI”. “Desde que la gente se independizó las sumas de membretes suelen restar votos”. Durán Barba está convencido de que ese sello no aporta votos. El compañero de fórmula no debe ser alguien que “compense” políticamente al candidato (que sea de otra provincia o de otro partido) sino alguien que refuerce los valores que el candidato representa.

Un cinco veces presidente ecuatoriano lo definió fácil: “El vicepresidente es una especie de conspirador a sueldo del Estado nacional”. Históricamente es un dirigente de mucho peso político o popularidad, pero sin funciones específicas más que presidir sesiones en el Senado una vez cada dos semanas. Tiene mucho tiempo libre para concretar su verdadero objetivo político que es… ¡Ver cómo reemplazar al Presidente! Macri entendió eso y por eso siempre puso de vice a alguien de su máxima confianza: Michetti, Vidal, Michetti. ¿Por qué le dejaría tanto tiempo libre a un radical con ganas de ‘volver’.

Pero no sólo el PRO desconfía de los radicales. Como se explicaba en el punto anterior, el vicepresidente no tiene ninguna función específica más que “tocar la campanita del Senado” (así se le dice en la jerga al timbre que llama a los senadores a sesionar). El vice no maneja presupuesto, no decide las políticas públicas, no participa (formalmente) de las reuniones de gabinete… ¿Para qué lo querrían? “No lo razonamos en términos de cargos. La coalición tiene que funcionar mejor”, dice uno de los radicales que maneja los hilos de la Convención que debe decidir la continuidad en Cambiemos.

“Si hay dos radicales juntos tomando un café, hay una interna”, dice el saber popular. ¿Cómo podrían ponerse de acuerdo en quién sería el acompañante? ¿Cuál de las 50 líneas que tiene el partido centenario sería la elegida para tamaño honor? El PRO sabe que cuenta con eso. Así que hicieron saber por los medios que  la "condición" para aceptar a un Vice radical, que sea un nombre que "genere consenso" y "tenga volumen propio que sume" a la fórmula con Macri, como escribió Stella Gárnica en A24.com. Ambos requisitos que de cumplimiento imposible.

. Relacionado con lo anterior. Ernesto Sanz sacó en la última PASO presidencial, 3,17%. Los gobernadores miden en sus provincias pero no pesan en los otros grandes centros urbanos. El único que podría tener un poco más de peso es Martín Lousteau, que de todos modos sacó 12,30% en su última presentación en Capital y quedó tercero debajo de Mariano Recalde.

Se sabe que Durán Barba sugiere que la compañera de fórmula sea una mujer. Por eso pasaron Michetti o Vidal. Por eso, Peña no integró la boleta en 2015. ¿Qué mujer de peso podría ofrecer el radicalismo? Se habló en estos días de Laura Montero, la exsenadora mendocina. El puesto le queda grande.

“No es tema nuestro. Pero no somos afines a que los radicales extorsionen. No nos gusta ese modus operandi”, dicen cerca de Lilita. Aceptar al radicalismo en la fórmula implicaría romper con Carrió, siempre dispuesta a enfrentarse con sus excorreligionarios.

“Hoy es humo”, informan dentro de su espacio. Lo que no quiere decir que en el futuro no pueda haber un acercamiento. Nunca fue parte del oficialismo y nunca mostró intención real de integrarse. En el radicalismo más cercano a Lousteau aclaran: “La única opción de que lo pueda pensar, es que se lo pida la UCR y no el PRO. Que la UCR haya tomado los resguardos para creer que la cosa va a ser distinta… Y aún así, nos puede decir que no”. Parecen una sucesión de hechos demasiado complicados.

Esta nueva discusión que se abre le permite al Gobierno ganar tiempo en el peor momento de Macri en las encuestas. Se corre la discusión del Plan V o Plan H a la discusión sobre quién debe acompañar a Macri en la fórmula. Le sirve al PRO además para dilatar una discusión que se visulmbra en las elecciones provinciales: nadie quiere usar la marca Cambiemos. El posible ofrecimiento de la vicepresidencia es la zanahoria para que nadie saque los pies del plato.

La pregunta (retórica) se la hizo Ricardo Alfonsín y su autorespuesta fue que no. “El problema se resuelve cambiando las políticas. Eso tendrían que darse cuenta los radicales, en lugar de pensar ‘qué nos toca’. Se es más útil a los argentinos tratando de orientar la gestión”, dijo. Una buena parte del radicalismo cree que para seguir en Cambiemos, hay que cambiar las políticas económicas. Pero para eso… ¿No sería mejor cambiar a Macri? Y ese es el único punto en el que Macri no está dispuesto a ceder.

"¿Para qué queremos la vicepresidencia de un candidato que va a perder?", dice un radical que está en la cocina de las negociaciones con el PRO. ¿En qué caso le interesa realmente a la UCR integrar la fórmula? "Seguir en la ortodoxia económica, es perder el gobierno". Aseguran que en el próximo tiempo puede haber cambios en "la oferta de candidatos".

La política es dinámica y la economía no está ayudando. Con todas las variables en contra puede aparecer "el arte de lo posible". Y ahí se abre una nueva (y distinta) discusión.

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