El desafío del Gobierno ahora será ahuyentar a ese viejo fantasma de ingobernabilidad que sigue acechando a la Argentina. Que un Gobierno no peronista pueda terminar su mandato en tiempo y forma. Recordemos que esto no se logra desde 1928.
Además, reinventar a "Cambiemos" o el nombre que quieran como partido político; hoy "Cambiemos" está nuevamente llamado a ser un partido cuasi- municipal. Ha retrocedido 12 casilleros. Ha vuelto a la posición de 2007, pensando en los distritos grandes.
Es más, es muy probable que los radicales, muy molestos con Macri y Marcos Peña, en los próximos meses se alejen de Cambiemos. Es más, es muy probable que la alianza "Cambiemos" desaparezca, porque el radicalismo terminará de abandonar un espacio en el cual nunca estuvo cómodo. ¿Y por qué Elisa Carrió planea retirarse de la política por cuestiones de salud?
En definitiva, "Cambiemos" volvería a sus orígenes para convertirse en el viejo "PRO". Un partido de índole municipal que seguramente seguirá administrando la Ciudad de Buenos Aires y dos distritos ricos de la zona Norte del Gran Buenos Aires (Vicente López y San Isidro). Ahora es muy importante entender que la gobernabilidad no solo está en manos de Mauricio Macri.
La responsabilidad hoy es compartida. Macri tiene que ser lo suficientemente generoso, tendiendo puentes con Alberto Fernández. Y Fernández deberá ser lo suficientemente maduro como para buscar una transición ordenada. ¿Por qué? Porque todavía tenemos por delante unos largos 4 meses en los que tendremos un presidente "pato rengo".