En la jornada del 19 de diciembre, De la Rúa declaró el estado de sitio en un discurso en el que ratificó su política económica y social, lo que derivó horas más tarde, en su renuncia a la Presidencia y su partida en helicóptero desde la Casa Rosada producto del estallido social generalizado.
Las protestas en las calles y en la Plaza de Mayo fueron reprimidas, produciéndose los hechos de mayor violencia en la intersección de la Avenida de Mayo y 9 de julio. La represión se desató también en el interior del país y dejó un total de 39 muertos y decenas de heridos.
Luego de una semana maratónica donde en once días se sucedieron cinco presidentes ( Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde), la credibilidad política quedó debilitada y la sociedad manifestó la urgente necesidad de un recambio de las autoridades políticas y de gobierno.