24 DE MARZO

A 50 años del golpe: la Iglesia llamó a decir "nunca más a la dictadura" y pidió una democracia "más justa y sin odio"

A 50 años del golpe de Estado, la Iglesia difundió un fuerte mensaje en el que llamó a sostener la memoria histórica, rechazar toda forma de violencia y construir una democracia más justa, con foco en el diálogo, la inclusión y el respeto por la dignidad humana.

Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina 2025.

Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina 2025.

En el marco de un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976, la Conferencia Episcopal Argentina difundió un mensaje con fuertes definiciones sobre la memoria, la violencia y el presente del país. Con una consigna clara -“Nunca más” a la dictadura y “siempre más” a una democracia justa-, los obispos hicieron un llamado a reconstruir la fraternidad y bajar el nivel de confrontación social.

El documento, firmado por la Comisión Permanente de la Iglesia, se inscribe en los 50 años del inicio del último golpe de Estado, una fecha que, remarcaron, marcó el comienzo de “una oscura noche en nuestra historia” atravesada por el terrorismo de Estado.

“Nunca más”: memoria, autocrítica y una advertencia al presente

El mensaje es contundente desde el inicio: “Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa”. Los obispos reconocieron la gravedad de los hechos ocurridos entre 1976 y 1983 y señalaron que la memoria no puede ser selectiva ni parcial.

En esa línea, insistieron en la necesidad de una “memoria íntegra y luminosa”, retomando palabras del papa Francisco, quien advierte que “no se avanza sin memoria”.

Mutilar la historia abre la puerta a repetir los mismos errores”, señalaron, en uno de los pasajes más fuertes del documento.

Además, remarcaron el dolor persistente de las víctimas y sus familias, en especial en los casos de desapariciones forzadas: “Ese dolor se multiplica cuando no se puede tocar el cuerpo ni llorar ante él”.

Un llamado a reconstruir la fraternidad

Más allá del pasado, el texto pone el foco en el presente. La Iglesia advirtió que “queremos ser Nación” sigue siendo una meta pendiente y convocó a reconstruir la convivencia social.

En ese sentido, citando también al papa Francisco, plantearon que la democracia debe incluir a todos, especialmente a los sectores más vulnerables. “La democracia se envilece cuando deja a alguien afuera”, afirmaron.

El documento hace especial hincapié en problemáticas actuales como la pobreza, la exclusión, el deterioro del trabajo y la falta de oportunidades. Para los obispos, el desarrollo humano integral es hoy “el nuevo nombre de los derechos humanos”, y no puede haber una sociedad plena si una parte significativa de la población vive en la miseria.

Advertencia por el avance del odio y el autoritarismo

Uno de los ejes centrales del mensaje es la preocupación por el clima social actual. Los obispos alertaron sobre una “tendencia creciente al autoritarismo” y el avance de discursos que profundizan la división.

“Vivimos un tiempo en el que predomina la lógica del más fuerte sobre el más débil”, señalaron.

En esa línea, advirtieron sobre el impacto de los discursos violentos, especialmente en redes sociales y en la política. “No podemos naturalizar la violencia, ni en las redes, ni en nuestros barrios, ni en el Congreso”, subrayaron.

Y agregaron un llamado directo: “Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor”.

“Desarmar el lenguaje”: el pedido clave

Uno de los conceptos más fuertes del documento es la necesidad de “desarmar el lenguaje”. Inspirados en un mensaje del papa León XIV, los obispos pidieron evitar palabras que dañen, calumnien o generen odio.

Renunciemos a las palabras hirientes, al juicio inmediato y a hablar mal de quienes no están presentes”, remarcaron.

El objetivo, señalaron, es reemplazar el discurso de confrontación por uno basado en el respeto, el diálogo y la construcción colectiva. “Muchas palabras de odio deben dar paso a palabras de esperanza y paz”, sostuvieron.

Democracia, trabajo y dignidad

El documento también profundiza sobre el rol del Estado y las instituciones. Para la Iglesia, una democracia real debe garantizar trabajo digno, educación de calidad y condiciones básicas de vida.

El trabajo no solo aporta dignidad, sino que permite construir una patria de hermanas y hermanos”, afirmaron.

Además, plantearon que la mejor política de seguridad no es la represión, sino la inclusión: más educación y más empleo como base de una sociedad más justa.

La Constitución como base de un proyecto de país

En otro tramo, los obispos remarcaron la importancia de la Constitución Nacional como eje ordenador de la vida democrática. “Si se garantizaran plenamente los derechos y obligaciones que establece la Constitución, todos viviríamos con mayor dignidad”, señalaron.

El mensaje también propone avanzar hacia un proyecto estratégico de desarrollo, con eje en la paz social, el trabajo y la prosperidad.