Alberto también consiguió la promesa del Banco Mundial de desembolsar créditos por 2000 millones de dólares para financiar obras públicas y cuestiones sanitarias. Y el último gesto de la gira fue la reunión con John Kerry, enviado de Joe Biden a la cumbre de Roma para disertar sobre la crisis y el avanzar en el pacto de Cambio Climático.
El apoyo del Vaticano armó el escenario ideal para que Guzmán pueda mostrarse gestionando una solución a la deuda argentina y volver fortalecido ante las críticas del kirchnerismo.
Pero de no lograr resultados concretos, a Guzmán se le complicará el frente interno ante la falta de control de la crisis económica local.
Mientras, Cristina cumplió su promesa de no acudir a la Casa Rosada -territorio albertista- para mantener cierto equilibrio de poder en la alianza de Gobierno. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, terminó la semana a cargo de todo el Gobierno, alineando los platillos de Europa y del Instituto Patria de Cristina.
Alberto y el frente interno local
Alberto vuelve a analizar cómo seguir con las restricciones que vencen el próximo viernes 21 de mayo. En el medio deberá afrontar la pelea con CABA y la Corte por la suspensión de las clases presenciales, y la pelea por la coparticipación con CABA.
El dilema de extender las restricciones a la circulación en medio de la declarada “tercera ola de la pandemia”, se trasladó de la Casa Rosada al Congreso, que debatirá esta semana el proyecto de ley de emergencia por la pandemia. Alberto pide superpoderes para decidir nuevas medidas más allá del 21 de mayo.
Mientras empiezan a bajar los contagios de coronavirus, el Gobierno analiza flexibilizar las clases presenciales en distritos que no superen los 500 contagios diarios en distritos de más de 40.000 habitantes.
Pero de no bajar la curva exponencial, Alberto tendrá que decidir otra vez entre la postura más extremista del gobernador Axel Kicillof para mantener la suspensión de las clases presenciales, y el frente que armó el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta con la oposición de Juntos por el Cambio y la Corte Suprema de Justicia, para no acatar esa restricción.
La grieta y la pelea con Larreta sigue vigente y esta semana tendrá un nuevo capítulo cuando el jefe de Gobierno porteño asista a la Casa Rosada, a una reunión convocada por el ministro del Interior, Wado De Pedro y de Economía, Martín Guzmán, para discutir sobre los fondos coparticipables a la Ciudad en concepto de financiamiento del traspaso de la policía federal a la local que Larreta también llevó a la Corte.
El martes 18 será el día “D” para definir cómo sigue esa novela.
Es la pelea que vienen perdiendo Guzmán y el titular del Banco Central. El índice de aumento de precios de abril que se conoció esta semana fue del 4,1% .
De seguir en esos niveles, la economía real echaría por tierra la previsión anual del 29 al 32% de inflación que Guzmán anunciaba en el Presupuesto 2021 y ante el FMI.
Guzmán tendrá que recalcular el presupuesto, si no consigue bajar la inflación, que a este ritmo advierten algunas consultoras privadas, rondaría el 50% en 2021.
En ese escenario, el Gobierno analiza el armado de una mesa de crisis para consensuar medidas de emergencia económica y social, en el marco del programa Argentina contra el Hambre. También busca contener el frente interno con el kirchnerismo y los movimientos sociales que reclaman más medidas asistencialistas.
El desborde de la pobreza e indigencia preocupa por el clima que se vive en los grandes conglomerados urbanos, como el conurbano bonaerense o el Gran Rosario.
https://twitter.com/INDECArgentina/status/1392917588510904321
La inflación descompagina todo el plan económico del oficialismo: aumenta la protesta social y los reclamos desde gremios y piqueteros, denunciando que los aumentos salariales pactados en el primer cuatrimestre del año no superan el 35% para todo el año.
El Congreso también debatirá a instancias de Máximo Kirchner, el proyecto para bajar entre un 30 y un 50% las tarifas de gas de algunas provincias, mientras el ministro Guzmán tiene que seguir negociando con los acreedores externos y con las empresas de servicios públicos los aumentos de tarifas.
El proyecto de Máximo aparece luego de las quejas de Guzmán porque el subsecretario Federico Basualdo no le presentó un plan para la segmentación de los aumentos de tarifas este año. Guzmán intentó echarlo; el Instituto Patria frenó el despido.
En un avance más en la interna del oficialismo, Máximo intenta dictar desde el Congreso la política tarifaria. La duda es cómo quedará la autoridad del ministro de Economía.
El presidente del bloque del Frente de Todos, presentó el proyecto con bombos y platillos en una reunión con intendentes del PJ del conurbano y representantes de los distritos bonaerenses alcanzados por el proyecto de ley de "Zonas Frías", que propone la disminución de tarifas de gas para esos municipios, así como Mendoza, San Juan, San Luis y Salta.
También lo acompañaron el aliado presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y autoridades del bloque oficialista.
https://twitter.com/Diputados_Todos/status/1392980587582009344
Desde el oficialismo defendieron la iniciativa al señalar que no aumenta la cuenta de subsidios porque se financia con un cargo de $5 adicional del resto del país, que abonarán usuarios habitantes en zonas calidas, a través de un fondo fiduciario.
El proyecto podría abrir otro frente interno para la Casa Rosada con las empresas concesionarias y con los gobernadores del norte y centro del país que no sean alcanzados por los beneficios de la segmentación de tarifas.
Entre las negociaciones con el FMI, el tema de tarifas era crucial desde el punto de vista de la necesidad de bajar los subsidios para reducir el déficil fiscal.
Más allá de todas las medidas de control de precios y Precios Cuidados, que vence esta semana, el Presidente y Guzmán (fortalecido por las negociaciones con el Fondo) deberán analizar si extienden las medidas para controlar la inflación, o si en definitiva, el ajuste en las cuentas públicas termina siendo otra vez, por la vía de la inflación.
Mientras tanto, las calles de Buenos Aires también meten presión al ministerio de Economía y a la Casa Rosada. Los gremios y movimientos sociales piden aumentos y fondos pero también vacunas.
A Alberto se le terminó el sueño europeo. Lo espera el fin de semana la cruda realidad argentina.