El martes, después del discurso de Alberto en el Congreso, se bajó la orden de que nadie hable con los medios. Casi no hubo declaraciones ese día “bancando” al Presidente. Solo Germán Martínez se quedó hasta muy tarde en los pasillos del Congreso respondiendo preguntas.
“¿Por qué no se incentiva a que empiecen todos a salir a militar el acuerdo con el FMI? ¿Por qué no se le pide a la CGT que salga a confrontar con La Cámpora? Tendrían que decir que sin el acuerdo va a haber 400.000 desocupados más en seis meses y que los muchachos se hagan cargo”, se quejó un exfuncionario, que suele cargarse al hombro movilizaciones en las calles.
Qué sector salió a "bancar" a Alberto Fernández
El martes por la mañana, un rato antes de que Alberto Fernández hablara en el Congreso, un grupo de dirigentes albertistas quiso entrar al Congreso para escuchar el discurso presidencial desde adentro. En teoría habían sido invitados por Presidencia. Pero cuando llegaron, les avisaron que su invitación había sido revocada. Los ingresos y egresos eran autorizados por Cristina. “Los invitados de Alberto no pudimos entrar”, contó un testigo del hecho. Las galerías superiores estaban vacías: no fue un tema de espacio.
Empiezan a sumarse voces en el entorno del Presidente que creen que es hora de salir a bancar más fuerte al Gobierno.
Por eso, el Grupo Callao emitió en las últimas horas un comunicado defendiendo el acuerdo con el FMI y criticando (sutilmente) a los sectores del Frente de Todos que no lo quieren votar (léase La Cámpora). Este grupo está formado entre otros por Santiago Cafiero, Matías Kulfas, Sabina Frederic, Cecilia Todesca…
Santiago Cafiero en la gira por Italia, en el marco del G-20 acompañado por la ex vicejefa de gabinete y actual secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca.jpg
Santiago Cafiero y Cecilia Todesca (más atrás en la imagen) son algunos de los dirigentes albertistas que salieron a respaldar al Presidente (Foto: archivo).
Estos son algunos párrafos salientes:
- "No se trata de aprovechar la coyuntura para ampliar las acciones que caracterizan a uno de los extremos del péndulo"
- "La unidad de quienes creemos en una Argentina de producción y trabajo es clave".
- "Convocamos a profundizar este camino, a apoyar a nuestro Presidente redoblando los esfuerzos en esta tarea colectiva".
El documento describe además algunos de los problemas que vive el país:
“Sabemos del malestar en la sociedad porque somos parte de ella: la inflación desvaloriza el esfuerzo del ahorro, imposibilita la planificación y reduce al salario; la calidad educativa se ha vuelto despareja y perdió la condición de garantía para una sociedad más integrada donde todos cuentan con las mismas herramientas; las tensiones en el mercado de cambios; la inseguridad que arruina vidas, daña el bienestar cotidiano y le imprime incertidumbre y miedo a las acciones más simples de nuestras vidas”.
Muchos de estos problemas descritos fueron y son negados sistemáticamente por Cristina Kirchner y sus seguidores.
El documento empezó a gestarse en un almuerzo hace dos viernes. Los que lo redactaron siguen confiando en Alberto Fernández: “Fue el mejor discurso de apertura de sesiones en 30 años. Se plantearon las bases para el desarrollo sostenible de la argentina”.
“Pero para hacer cosas hay que tener territorialidad y no que la tengan tus enemigos. A veces con tener la razón no alcanza”, se queja uno de los armadores.
Qué se le cuestiona a Alberto desde su círculo íntimo
Dentro del albertismo le siguen reprochando a Alberto Fernández las torpezas políticas de haber llegado a esta situación. Dicen que:
- Hubo “displicencia” en el cierre de listas.
- Se permitió que el Partido Comunista Revolucionario tenga dos diputados.
- Se permitió que el Movimiento Patria Grande tenga 5.
- Se regaló el PJ de la provincia de Buenos Aires.
- Se regaló “la caja” de la Legislatura provincial, una de las más grandes del país.
- No echó a ningún funcionario de La Cámpora.
“Tienen el partido, la Legislatura, el Pami y Anses, ahora Alberto se ve acorralado. Muchos lo advertimos esto desde 2020”, se queja un importante dirigente del espacio. “En este escenario, ¿Quién va a bancar el aumento de tarifas y de transporte si todos están pensando en su propio futuro y los medios sacan a la maestra llorando porque no llega a fin de mes?”, plantea.
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Respaldo y críticas. Los mismos dirigentes que apoyan a Alberto Fernández también tienen un listado de cuestionamientos hacia él (Foto: Télam).
Los diputados que se “regalaron” pueden ser claves en la votación.
Al acuerdo con el FMI le quedan dos instancias. La aprobación del Congreso nacional y la del board del FMI. Esta última es la más fácil. Si había alguna duda, la situación en la guerra de Ucrania allanó el camino: los países no están dispuestos a tener otro conflicto diplomático en medio de la guerra. Además, Ucrania debe plata al FMI, con lo cual revitaliza una discusión por los sobrecargos que en su momento había planteado la Argentina.
En el Congreso argentino la cosa está más trabada. Fundamentalmente por las diferencias internas en el oficialismo. La Cámpora sigue grabando videos que denostan los acuerdos con el FMI.
“Néstor Kirchner resolvió el megacanje de Cavallo con un préstamo del Fondo Stand By de 3 años y ahora nos piden a nosotros que hagamos la revolución”, recuerda un importante funcionario del Ejecutivo con injerencia en la negociación con el FMI.
En las últimas horas hubo de todos modos algunos mensajes que llevaron un poco de tranquilidad al Ejecutivo.
- El ministro del interior Wado de Pedro desde España salió a decir que "el acuerdo salva a la Argentina de la catástrofe económica". Es el virtual número 2 de la Cámpora
- Anabel Fernández Sagasti, senadora camporista, reconoció que el oficialismo va a votar dividido. Pero no dijo qué va a hacer ella a la hora de votar. “ Voy a votar como peronista y mendocina”, planteó.
Las complicaciones del Gobierno para lograr la aprobación del acuerdo con el FMI
El oficialismo tiene dos problemas: por un lado, no tiene voceros que defiendan al Gobierno; por el otro, no tiene operadores de peso que consigan votos en el Congreso.
- El jefe de bloque del FdT está nuevo en sus funciones. No se le puede pedir demasiado.
- En el Senado, José Mayans responde más a Cristina que a Alberto.
- Massa prometió ponerse el tema al hombro, aunque su viejo enfrentamiento con Guzmán podría jugarle en contra.
- El ministro del Interior, Wado de Pedro, integra La Cámpora. Dijo que está a favor del acuerdo, pero esta semana se fue de gira a España en una misión que no quedó del todo clara.
Los cálculos en Gobierno hablan de un final de entre 80 y 90 diputados propios votando a favor, más lo que puedan rascar del resto. Va a haber especulación hasta el final. ¿Para qué Gerardo Morales va a prestar votos si la votación ya está ganada?
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Los cálculos en Gobierno hablan de un final de entre 80 y 90 diputados propios votando a favor del acuerdo con el Fondo (Foto: Télam).
Los votos en Diputados vienen así: el Frente de Todos tiene 118 votos:
- 30 son de La Cámpora y otros sectores de izquierda que ya anticiparon que no van a votar a favor.
- 60 son de los gobernadores, peronistas históricos o algún albertista que van a votar a favor como sea.
- 28 “pagan por ver”. Dicen que están en contra del acuerdo, que no quieren al Fondo, que su “ética de las convicciones” está más cerca de Máximo que del FMI. Pero por responsabilidad política están evaluando votar igual a favor. Son más que nada los “sin tierra”, que no tienen dependencia de sus gobernadores.
Según cálculos de la Casa Rosada, van a estar llegando a entre 80 y 90 diputados propios, a los que habrá que sumarle los aliados circunstanciales y votos prestados: pueden llegar a 100. Muy lejos de los 129 que se necesitan para dormir sin frazada.
Pero la votación se gana por un voto. Con que haya mucha abstención y ausentes, en Diputados alcanza.
El problema es en Senado. Porque los que se abstienen no cuentan para el quorum. Llevado al absurdo: si en diputados hay 129 legisladores sentados (justo para el quorum), uno vota a favor y 128 se abstienen, la votación es positiva.
En cambio, en el Senado, si hay 37 legisladores sentados (justo para el quórum) y 36 votan a favor y uno se abstiene, la sesión se queda sin quorum y no hay ley. Pero si ese senador en lugar de abstener vota en contra, el proyecto queda aprobado.
En las estimaciones previas, los diputados y senadores deberían votar “en espejo”. Esto es: los del PRO deberían votar igual en las dos cámaras, y los de Lousteau, y los de Morales, etc.
Por eso, paradójicamente, ahora el Gobierno sabe que necesita conseguir algunos votos en contra para poder ganar la votación.
Cristina Kirchner Alberto Fernández en la apertura de la Sesiones ordinarias 2022.jpg
Los números en el Senado, que comanda Cristina Kirchner, están más complicados. Allí, el Gobierno necesita que 10 senadores voten en contra en lugar de abstenerse (Foto: archivo).
En el Senado, la cosa está mucho más complicada. A los números de previos al ingreso del proyecto adentro del Frente de Todos había:
- 17 votos a favor
- 12 que no lo van a votar (de Cristina, La Cámpora, etc, que pueden rechazar o abstenerse)
- 6 en duda
Suponiendo que los 6 dudosos voten a favor, más 4 aliados que pueda conseguir el oficialismo para esta causa (en total estarían en 27) le siguen faltando 10 para el quórum. Necesitan que al menos 10 senadores de Juntos por el Cambio (o de La Cámpora) voten en contra en lugar de abstenerse.
Sumas y restas de la Argentina del Reino del Revés.
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