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El plan de Alberto: ministerio "fuerte" de Economía y Producción

Esteban Talpone
por Esteban Talpone |
El plan de Alberto: ministerio fuerte de Economía y Producción
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alberto fernandez salta
alberto fernandez salta

Alberto Fernández empezó a definir por estas horas el perfil de su eventual gobierno, más allá de las expresiones de buena voluntad que en plena campaña electoral suponen consignas como “terminar con el hambre”.

En la entrevista que concedió a Luis Novaresio, en radio La Red, dejó en claro que en el caso de ganar las elecciones del próximo 27 de octubre piensa en tener un ministro de economía fuerte. “Lo aprendí de Lavagna”, explicó.

Y las especulaciones se reactivaron en torno a esa afirmación.

¿Podrá ser el propio Lavagna el elegido? El actual candidato de Consenso Federal repite que no está en sus planes y en el entorno de Alberto nadie parece apostar con decisión a esa posibilidad.

¿Hay en el entorno del candidato peronista una figura lo suficientemente relevante como para ocupar ese lugar? Algunos indicios van apareciendo al respecto.

Por ahora, el que emerge con mayor fuerza es Matías Kulfas, miembro del núcleo duro y quien desde las últimas PASO supo hablar en varios foros en nombre de Alberto. Pero la lista de nombres sigue con Cecilia Todesca y Emmanuel Álvarez Agis. Guillermo Nielsen, cuya experiencia está más vinculada a la renegociación de deuda en default, tendría hoy algunas chances menores.

¿Puede haber un tapado o los boletos se reparten entre los que están?, preguntó A24.COM entre miembros del entorno del candidato. La respuesta casi unánime fue: un tapado que nadie conozca es difícil, Kulfas y Todesca lo están acompañando a todos lados.

Sin embargo, quienes frecuentan el bunker de la calle México aseguran que los dichos de Alberto responden, más que a un nombre en particular, a una idea que se consolida día a día en su cabeza. Esto es unificar Economía y Producción, en un solo ministerio, dándole todo el poder de mando en el área a una sola persona. En ese aspecto, marcaría una clara diferencia con la gestión macrista.

En lo que sí coinciden los integrantes del equipo económico del albertismo, y se esfuerzan por remarcarlo, como si ya estuvieran confeccionando un inventario de herencia recibida, es en que el panorama que podrán encontrar es altamente preocupante. Hablan de vencimientos de deuda “impagables” por más de 30.000 millones de dólares en el corto plazo, reservas por debajo de los 10.000 millones de dólares, alto déficit fiscal, y una inflación anual del 60%. ¿Dólar?... En aumento, claramente.

Es ese el motivo por el cual Alberto se apuró en advertir que, en lo social, Macri dejará un escenario “similar a la salida de la convertibilidad”.

La provincia, la otra deuda

A todo esto, lo que preocupa a la oposición peronista tanto o más que la situación nacional es el terreno minado que, según creen, Axel Kicillof podría encontrar en la provincia de Buenos Aires.

El candidato a gobernador peronista alertó que hacia fin de año podrán faltar hasta 80.000 millones de pesos para hacer frente al pago de las obligaciones provinciales.

En ese sentido, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó esta semana que al cabo de este año la deuda bonaerense terminará superando a los ingresos impositivos por recaudación propia y coparticipación de recursos nacionales.

De acuerdo con ese estudio, el rojo provincial ascendería a más de 708 mil millones de pesos. En consecuencia, la deuda alcanzaría un nivel similar al de 2011, tras haber tocado un piso entre 2014 y 2015.

Pero para la gestión encabezada por María Eugenia Vidal, la deuda actual es simplemente similar a la dejada por Daniel Scioli y hablan de algo más de 11.000 millones de dólares.

La ex ministra Silvina Batakis, actualmente en el equipo de Kicillof, remarca que hacia enero de 2020 faltarán al menos unos 50.000 millones de pesos.

“Van a dejar el mercado cerrado y la recaudación en caída”, explica la economista peronista. “Si el dólar aumenta, como la mayor parte de la deuda está en esa moneda, será mucho peor”.

Lo cierto es que para enero, el próximo gobierno bonaerense deberá hacer frente al pago de un bono dolarizado por 300 millones. Y nadie logra explicar de dónde saldrán los fondos.

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