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POLÍTICA

Alberto Fernández, entre “el default técnico” que dejó Macri y el Plan B si no hay acuerdo con el FMI

Alberto Fernández, entre “el default técnico” que dejó Macri y el Plan B si no hay acuerdo con el FMI
Alberto Fernández con sindicalistas

El Plan B es vivir con lo nuestro, como decía su maestro, Néstor Kirchner. Sin embargo, Alberto Fernández se muestra confiado en conseguir el próximo miércoles 19 un principio de acuerdo con el FMI para la refinanciación de los 44.000 millones de dólares de deuda que vencen en los próximos dos años y que, según suele recordar cada vez que puede el actual Presidente, “dejó Mauricio Macri en default técnico cuando se fue”.

Como en un juego dialéctico de política aplicada, Fernández ya no tiene miedo de mencionar la palabra default, en una semana en la que envalentonado con el apoyo externo conseguido en su gira europea y en el Vaticano, se concentró en cohesionar ahora a la tropa propia para comenzar a construir poder interno propio.

Con Cristina diciendo lo que él no puede o no quiere decir, tensando la cuerda con el FMI para lograr mejores condiciones de pago de la deuda, la estrategia parece ser: Cristina es la mala, Alberto es el bueno que negocia, no una quita de intereses y capital -como reclamó la Vicepresidenta desde Cuba-, sino un período de gracia de por lo menos 3 años para no pagar la deuda hasta que Argentina pueda reactivar la economía.

En esa estrategia se vio esta semana al Presidente intentando reafirmar su “autoridad”. Dijo en declaraciones radiales que es él quien tiene “la lapicera” para firmar las decisiones aunque, en un intento de equilibrio para no quedar peleado con su Vice, admitió que si se le acaba la tinta la primera que le dará nuevo cartucho será Cristina.

La interna del PJ para construir poder

Cerró las rencillas internas que acapararon la atención durante la primera parte de la semana que pasó, y que terminaron con Alberto aceptando públicamente a Cristina como su mejor complemento.

Pero además, Fernández -con el aval de CFK- redobló la apuesta para construir poder propio, tejiendo la “unidad" de la CGT y del PJ nacional como colchón de contención político interno ante la difícil renegociación de la deuda.

En ese contexto, convocó a la Casa Rosada a los máximos jefes sindicales (Hugo Moyano de Camioneros y Héctor Daer de la CGT oficial) no solo para pedirles moderación en los reclamos de aumento salarial en el marco de las negociaciones paritarias.

Les pidió personalmente a Moyano y a Daer avanzar hacia la “unidad en la CGT” y que se sumen al proceso de renovación de autoridades del PJ nacional para "bancar los trapos" desde el partido del Gobierno -la estructura partidaria con mayor despliegue territorial del país-, en medio de las negociaciones con el Fondo.

Lo mismo hará esta semana con los gobernadores del PJ. Alberto los convocará “a cenar” a todos juntos no solo para hablar de deuda y de coparticipación federal, sino también de un intento de armar una lista de unidad en el PJ que deberá renovar autoridades antes del 5 de mayo.

Para eso, el Gobierno ya puso a funcionar la maquinaria partidaria y convocó para este miércoles 19 -el mismo día que termina la misión del FMI en el país- al Consejo nacional del Justicialismo, que deberá convocar al Congreso partidario para poner fecha a las elecciones internas.

No se descarta que de esa reunión salga un comunicado de apoyo del PJ a la Casa Rosada.

El encargado de tejer las alianzas y contener las peleas internas es el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, que tras recibir previamente a Moyano y a Daer, en la previa de la reunión con Alberto en Casa Rosada, recibió este viernes a los gobernadores peronistas de San Luis, Alberto Rodríguez Saa, y del Chaco, Jorge Capitanich, quien tiene intenciones de presidir el partido.

El objetivo de Alberto es convencerlos de evitar la competencia electoral partidaria en medio de la crisis económica.

Este miércoles le pondrán fecha al Congreso del PJ para la primera semana de marzo. Ese sería en realidad el día de la elección de nuevas autoridades partidarias, en lugar de convocar a un comicio general que podría tensar la interna.

Algunos especulan con impulsar una lista de unidad que mezcle a parte de las actuales autoridades, incluyendo al actual presidente del PJ, José Luis Gioja, con los nuevos que se quieran incorporar. Pero esa lista debe tener el aval de los gobernadores e intendentes, es decir, los jefes territoriales del PJ.

El discurso del 1 de marzo

En su discurso del 1 de marzo ante el Congreso, Alberto piensa inaugurar las sesiones legislativas con muestras de lo que será el verdadero plan de gobierno.

En Casa Rosada ya le preparan el informe sobre el Estado recibido de la administración de Macri y una nueva batería de medidas para el primer año, post negociaciones de la deuda, con un plan A y un Plan B, dependiendo de si se concreta o no un acuerdo para extender los plazos de pago de la deuda con el Fondo. Además, se definirá el próximo presupuesto 2020 y las partidas de gastos para cada área.

En eso ya empezaron a trabajar esta semana el secretario general de Presidencia, Julio Vitobello y sus asesores, como Camilo Vaca Narvaja, quienes reciben los informes de cada organismo oficial y ministerio.

Después del nuevo aumento a jubilados y Asignaciones Universales por Hijo anunciados por decreto este viernes, el Gobierno evalúa medidas para presionar al sistema financiero a bajar las tasas de interés que cobran los bancos y las tarjetas de crédito. Podría hacerlo por ley.

La baja es un reclamo de comercios y Pymes para reactivar la producción y frenar el cierre masivo de industrias que vienen en caída libre por la recesión desde los últimos 2 años.

El Presidente tiene en carpeta, además, la presentación del proyecto de Ley de Góndolas para presionar a las grandes cadenas creadoras de precios alimenticios como otra medida para contener la inflación. Da por hecho también la presentación del proyecto de legalización del aborto.

El Plan A “es el que se está viendo” dijo Fernández, refiriéndose a las medidas pro consumo que serán financiadas por el Estado a cambio de no pagar la deuda por lo menos por tres años. En este contexto, la leve primer baja de la inflación generó confianza en el oficialismo.

El Plan B "es a los botes", dijo en lenguaje criollo, medio en serio, medio en broma, un hombre cercano al primer mandatario. La denuncia más común que se escucha en los pasillos de la Casa Rosada por estos días es en contra de “los fondos” privados tenedores de bonos que “especulan” y apuestan al default.

“Va a haber acuerdo con el FMI”, dijo Alberto a sus colaboradores. Lo de los bonos privados va por otro carril.

por Stella Gárnica
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