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Alejandro Rozitchner: “Creo que Mauricio va a ser reelecto presidente y que hay una maduración de la Argentina”

Alejandro Rozitchner: “Creo que Mauricio va a ser reelecto presidente y que hay una maduración de la Argentina”

Debe estar en el top five de los más fervorosos defensores del gobierno de Macri. Por momentos parece que tiene un casete, pero no: es pura “convicción”, remarca. Alejandro Rozitchner mantiene la defensa de la gestión a lo largo de una extensa charla vespertina en un poco ruidoso y despoblado bar de Belgrano R. Habla de la “orientación por el deseo” de Cambiemos para mejorar la Argentina, de lo que dejó el gobierno kirchnerista, qué es para él un troll y por qué está interesado en el psicoanálisis.

No desmiente que haya crisis económica (“es innegable”), pero rescata “ejes básicos” y “cosas reales” que “pueden hacer de contrapeso”.

“La situación económica del año pasado no fue por mala praxis del gobierno, fueron complicaciones objetivas de un país muy vulnerable”, sostiene. Y contrapone una mirada positiva y esperanzadora cuando se le saca temas como el aumento de tarifas, la alta inflación, la pobreza o cierta desilusión con esta administración.

Mientras detalla sus ideas va desguazando una servilleta de papel en pequeños trozos. Los alisa, los amasa y los ordena sobre la mesa. Uno al lado del otro y en forma paralela. En esa misma mesa está el libro que está leyendo por estos días: “Originals: How Non-Conformists Move the World”, (Originales: cómo los no conformistas mueven el mundo), de Adam Grant. “Me lo regaló un amigo, está muy bueno”, dice.

Rozitchner, filósofo e intelectual, es asesor de Mauricio Macri y forma parte del equipo de Jefatura de Gabinete. “No soy alguien que adoctrina al asesorado, formo parte de un diálogo de un equipo grande”, describe quien periódicamente mantiene charlas con el presidente.

Menciona que “los más críticos del gobierno son esos supuestos ricos y el círculo rojo” y no le da relevancia a la frase que enarbola la oposición sobre que el de Cambiemos es un gobierno de CEOs que gobierna para los ricos.

“Es un mito”, subraya. Y redobla: “En última instancia un CEO es una persona de trabajo. Si vos querés contratar a alguien para un trabajo, que sepa trabajar, que tenga dedicación y que tenga logros en cuanto a desempeño, vas a buscarlo en la empresa privada; no sé si en el Estado hay mucha gente que trabaja con la misma eficiencia”.

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Alejandro Rozitchner plaza horizontal
Alejandro Rozitchner plaza horizontal

¿Piensa que el cambio que encarna Cambiemos se sigue dando como lo pensaron y como lo prometieron en campaña?

Creo que el cambio no perdió ninguna consistencia con la crisis. La crisis fue abordada y está siendo resuelta ratificando el rumbo y no dando un volantazo. En cierto sentido la crisis profundizó el proceso de cambio de una manera tal vez cruel.

En el sentido de que por supuesto hubiera sido mejor haber seguido con los 7 trimestres de crecimiento y los 600 mil nuevos empleos que creamos antes de los golpes, de la sequía y de la pérdida del capital extranjero, etc. Pero me parece que el cambio es muy consistente, muy llamativo. Y hay unos ejes básicos en los que se ve muy bien que el gobierno ha hecho muchas cosas.

Estoy hablando del vínculo con el mundo, del desarrollo institucional, de la infraestructura y de la estabilidad macroeconómica que pese a la crisis se han hecho y esperamos que nos den un 2019 distinto. Y un segundo período de Mauricio mejor que el primero.

¿Cree entonces que Mauricio Macri reelige como presidente?

Sí.

¿Y del otro lado, el de la oposición, qué escenario ve?

No sé muy bien. Me parece que están con dificultades para conformar una única opción. Da la impresión de que la cosa se va a definir entre Mauricio y Cristina.

¿Considera entonces que la polarización con la líder de Unidad Ciudadana es el escenario que más lo favorece a Macri?

No hago ese análisis. Yo tampoco tengo la cabeza en ese análisis político. Sé que el gobierno no hace nada para lograr ese escenario. Las cosas se van dando. El gobierno está más concentrado en lo que hace él mismo que lograr algo en relación con la oposición.

¿No cree que en cierta forma el oficialismo fogonea por una cuestión de conveniencia la polarización?

No.

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En un texto que escribió para Infobae afirmaba que “La Argentina no se jodió”. ¿En qué sostiene esa mirada?

Lo que digo en ese artículo es la recreación de un texto de Mario Vargas Llosa que habla sobre en qué momento se jodió el Perú. Es que la propuesta de ver cuándo se jodió la Argentina tiene dos fallas básicas. La idea de que es necesario observar el pasado para ver el presente, a la que me resisto. La Argentina está pasada de pasado. Y que la orientación no está en saber qué pasó antes sino que tiene que ver con lo que queremos, con el deseo. En ese sentido no me parece valioso preguntarse cuándo se jodió.

Y en otro sentido me parece que no vale preguntárselo porque todos los países tienen problemas graves, cada uno los suyos. Hay una tendencia en la idiosincracia argentina de ubicar un punto en el pasado que representa la caída y que explican por qué tenemos un destino jodido.

Me parece que ese destino no existe y que la Argentina es un país que tiene sus dificultades como tantos otros y lo esperanzador es que las está enfrentando de un modo nuevo. Con éxito.

¿No es contradictorio esto que dice? El presidente, sus funcionarios y muchos seguidores de Cambiemos suelen explicar las causas de algunos males actuales en el anterior gobierno o en el peronismo o en otros puntos de la historia argentina.

Me parece que eso no es equivalente a la orientación por el pasado. Básicamente en Cambiemos hay una orientación por el deseo. Las ganas de hacer un país distinto. Y los actos consecuentes para hacerlo. Lo que pasa es que en la descripción de las situaciones necesariamente tenés que describir una realidad objetiva que tiene un curso innegable.

Es cierto que Cambiemos asumió con un 30% de pobres, hacer esa descripción para mí no implica un cultivo neurótico de la historia. Es una descripción real. Y recordar ese punto de partida me parece válido cuando nos enfrentamos con las adversidades actuales.

Como dijo María Eugenia Vidal, la situación edilicia de las escuelas en la provincia de Buenos Aires es mala, pero Cambiemos no llegó con un martillito a romperlas. Venimos de décadas de mala dirigencia. De ser un país que no quería enfrentar sus temas, quería más bien barrerlos debajo de la alfombra.

¿Debería Vidal desdoblar la elecciones en Provincia?

No tengo idea. Eso es un tema político que desconozco.

¿Cómo se motiva, desde su rol de asesor, a un Macri para encarar un año electoral cuando muchas cosas no salieron como se pensaban?

La palabra motivación no me gusta. Yo no la uso. Me parece que es una manera de ciertas organizaciones de nombrar lo que llamamos el deseo en términos filosóficos, o el querer, que es la línea que se traza desde el presente hacia adelante y tiene que ver con la acción y con qué querés ser.

De las confusiones se sale preguntando qué querés. Es lo que ordena el campo de la vida personal y de la vida colectiva. En ese sentido todo el continente Cambiemos está orientado por el querer. No hace falta a Mauricio estimularlo en ese sentido. Tiene una gran capacidad para soportar las dificultades.

¿Cómo va a hacer el equipo de Cambiemos desde la comunicación para que los muchos números en rojo de la economía no les quite votos?

En primer lugar lo que tengo para decirte es que es un equipo muy grande, con muchos interlocutores y una conversación permanente. No hay posibilidad de definir con precisión un rol. Lo que hay es un posicionamiento por convicción de base que no se va alterando mucho, por más que haya que trazar una estrategia. Hay una convicción cierta de que lo que se está haciendo es lo correcto, que es lo que sirve, y es lo necesario hacer para que el país crezca.

¿Esto de “estamos haciendo lo correcto y no hay otro camino” no termina siendo una mirada tan sesgada y cerrada como la que ustedes también criticaban en el kirchnerismo?

Me parece que no. Que lo distinto es el tipo de liderazgo y el tipo de obra. Tenemos un liderazgo mucho más tranquilo. No hay culto a la personalidad, ni la idea de que el presidente es un semi Dios e infalible o que se va a eternizar en el poder. Y eso representa a todo el estilo del equipo. Nosotros creemos que hay una verdad objetiva y no todo es relato.

Las marchas atrás que dieron en distintos temas que causaron polémica ¿piensa que suman?

Por supuesto. Hacer es corregir. Cualquiera que hace un proyecto lo sabe.

¿La estrategia de los timbrazos y la comunicación política a través de las redes, donde tienen un manejo aceitado, sigue sirviendo en este contexto actual?

La dificultad económica es innegable. Y también es irregular. La Argentina cruje porque se está transformando. Están apareciendo cosas nuevas. Este proceso de transformación es positivo.

Si bien hay crisis, también hay un montón de otras cosas que se han hecho y son muy consistentes. El electorado lo agradece. Por ejemplo la honestidad, las mejoras en el ámbito judicial, en las relaciones internacionales, en la apertura de mercados. Hay una serie de cosas reales que pueden hacer de contrapeso a la crisis.

¿Pero no piensa que hay una gran desilusión en varios puntos?

Sí, hay desilusión. Hay muchos tipos de personas. Yo creo que hay personas que no están desilusionadas pese a que se encuentran en un nivel de dificultad mayor e igual quieren seguir apoyando el cambio porque entienden de qué se trata y entienden que este es el precio que se está pagando por una corrección necesaria. Hay otros que están desilusionados y decidirán votar otra cosa. Veremos.

A mí me da la impresión de que sería muy raro que Cambiemos no ganara. Creo que Mauricio va a ganar en 2019 y va a ser reelecto. Yo tengo la sensación de que sí va a ganar. Creo que hay una maduración de la Argentina, que ha entendido cuáles son las opciones y el nivel de dificultad, de pobreza, de patoterismo y de ilegalidad que hemos tenido en mucho tiempo y que no permite que tengamos la vida que queremos tener. Y que somos capaces de hacerlo mucho mejor.

La Argentina no es un país condenado al fracaso sino que se puede lograr una organización más efectiva.

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Alejandro Rozitchner banco horizontal
Alejandro Rozitchner banco horizontal

¿Los conflictos internos con el radicalismo y la Coalición Cívica en Cambiemos pueden provocar grandes ruidos?

Es una coalición política tremendamente exitosa por el tiempo que lleva y las diferencias que engloba. No estamos acostumbrados a un liderazgo abierto en el que se fomente la discusión. Estábamos acostumbrados a un liderazgo autoritario. No hay que asustarse de las diferencias. Son bien resueltas.

¿Qué temas lo atraen hoy como intelectual?

El psicoanálisis. Me interesa el sujeto metido en estas circunstancias. No creo que todo pueda pensarse en términos objetivos ni históricos. Creo que hay una dimensión de la estructura personal. Creo que una cierta curación o un alivio de la neurosis permite enfocar muchos procesos de la Argentina social con una mirada sugestiva, nueva, distinta. No me gusta en la política el aspecto de la despersonalización, de la creación de colectivos que intentan explicarlo todo.

¿Por ejemplo?

Yo no creo que uno sea un representante fiel de una clase, de una historia. En ese sentido creo que hay mucha realidad que se escapa si operamos con esa despersonalización. Uno no es solo un ciudadano que vota sino una persona con sus deseos, sus problemas, su estilo.

¿Qué piensa de los colectivos de mujeres y sus reclamos y luchas?

Me gusta que el tema del cambio que cuida el lugar de la mujer. Me gusta que tenga un rol social. Me parece positivo. Aunque veo que algunas iniciativas o perspectivas se pasan de fanáticas y más que referirse a la realidad se refieren a fantasmas. Creo que está muy bien que las mujeres y la sociedad toda le ponga un límite a la brutalidad de un machismo fuera de época.

Ustedes le dan mucho valor a la comunicación en redes. ¿Cómo juegan los trolls y las guerras discursivas en Internet?

El gobierno no tiene trolls. Lo quiero decir una vez más porque nadie lo cree. Descubrí hace poco lo que es el troll. Es la explicación que le da el dirigente distanciado de la realidad cuando hace su propuesta y ve gente normal que se la critica. Como no puede creer que haya gente normal que se la critica genuinamente y dé su opinión, entonces inventa la figura del troll. Y dice que es un enviado del gobierno para manipular.

Pero convengamos que hay una gran grieta y discusión política en las redes.

Esa discusión que se da en las redes no tiene nada que ver con el gobierno. Lo que sí hace el gobierno es una comunicación muy directa con el ciudadano a partir de la cuenta de Facebook de Mauricio. O utilizando twitter para difundir acciones de gobierno. En eso sí nos anticipamos. Pero es porque Cambiemos es producto de la gente. Es un producto de gente común que quiso meterse en política porque no quería más que la Argentina fracasara.

Le tiro frases que algunos consideran que describen a Cambiemos: “Es un gobierno de CEOs que gobiernan para los ricos”.

Es un absurdo absoluto. No tiene ni pies ni cabeza. Más bien los más críticos del gobierno son esos supuestos ricos y el círculo rojo. No son tantos los CEOs, es un mito. Y en última instancia un CEO es una persona de trabajo. Si vos querés contratar a alguien para un trabajo, que sepa trabajar, que tenga dedicación y que tenga logros en cuanto a desempeño vas a buscarlo en la empresa privada; no sé si en el Estado hay mucha gente que trabaja con la misma eficiencia. En la empresa privada, si no sos eficaz y productivo no tenés el trabajo. Está bien buscar gente que conozca los temas. Es la mano de obra más calificada.

Otro frase: “Cuando la economía viene mal, imponen temas de agenda ligados a la inseguridad”.

Esa es una interpretación. Es legítimo que interprete cada uno lo que quiera, pero son cosas que se vienen trabajando desde el principio y que se ven los resultados. Las últimas cifras que han aparecido muestran mejoras en todas las variables.

¿Está más amplia la grieta?

No tenemos que tener miedo de que haya tensiones en la sociedad. Las sociedades son siempre campos de batallas. Y en ese sentido por más que hoy la grieta pueda horrorizar a algunos, hay que decir que la argentina es una sociedad que ha aprendido a coexistir.

No nos olvidemos que unos años atrás la diferencia política se tramitaba con bombas y torturas. Y hoy en día, a lo sumo, algún desquiciado te escupe la foto de un periodistas o te putean por internet. Es un nivel de violencia que por más que pueda no agradar me parece que no tiene que ser observado con gravedad.

Las sociedades siempre son conflictivas. Creer que pueda haber un horizonte humano de tranquilidad absoluta es una quimera. El progreso de una sociedad no es que se solucionen todos los problemas, sino que se cambien algunos por otros.

¿Considera que la sociedad argentina es paciente como para transitar esta fuerte crisis sin grandes reclamos sociales, como pasó en otros momentos?

Lo que veo con sorpresa y felicidad es que la Argentina ha avanzado en ese sentido. Logra postergar la satisfacción en ciertos niveles para acceder una satisfacción más real.

Si bien es cierto que hay crisis y la economía está difícil, en otros niveles ya hay mucha concreción. Eso también produce algún tipo de felicidad que permite sostener la esperanza de que también se solucionen los problemas más acuciantes de la economía. Veo una Argentina madurando.

Pero si está madurando, ¿por qué las dos grandes alternativas vuelven a ser Macri y Cristina?

Me parece muy legítima la opción de Mauricio. Es un enfoque nuevo y más serio. Y creo que la situación económica del año pasado no fue por mala praxis del gobierno. Fueron complicaciones objetivas de un país muy vulnerable.

Y esa vulnerabilidad no la generó Cambiemos, la dejaron décadas de dirigencia corrupta e ineficaz, de una política que no le interesaba la gestión, que le interesaba simular y apropiarse de los bienes públicos. Un país en el que por décadas se ha procedido así un viento lo hace tambalear. Entonces la de Mauricio me parece una candidatura legítima. Y la otra también me parece legítima. Si hay gente que cree que el camino tiene que ver con esas actitudes y esos modos de tratar con la realidad tienen derecho a votarla.

Si le piden un asesoramiento para esta campaña, ¿qué diría?

Profundizar el contacto directo con la gente. Salir a decir la verdad de lo que ocurre. Mostrar la complejidad, explicar la dificultad, explicar el camino que se está siguiendo para enfrentarla y tener la actitud que se encarna en el timbreo.

Es gente que va a escuchar al votante. Es una actitud receptiva es parte de la realidad de que es un gobierno y un proyecto político hecho por gente normal que quiere vivir. No hay mucha ideología metida en el medio para generar escenarios grandilocuentes e históricos que desvían la atención y justifican cualquier cosa. Me parece que hay una realidad que manda. Y esa realidad está llena de necesidades, esperanzas y deseos. Eso se comunica en el timbreo.