Qué argumentaron. En su carta de renuncia, dicen que “hemos acompañado a lo largo de casi tres años el esfuerzo del bloque por incorporar las necesidades de las provincias en la discusión con el Gobierno nacional sobre las leyes por éste requeridas, pero consideramos que esto ha llegado a un límite, que el presupuesto que está pretendiendo que aprobemos no tiene consistencia, seriedad ni veracidad. No las tiene en sus supuestos de recaudación ni en las metas fiscales propuestas”.