1-La presidencia del Senado (Villarruel) podría haber pedido que el tema se vote de manera nominal. Es decir, que cada senador a través de un botoncito electrónico se expida a favor o en contra y que quede registrado cómo votó cada uno. No lo hizo. Fuentes oficiales argumentan que reglamentariamente no tiene potestad reglamentaria para pedir la votación nominal porque no es senadora. Pero es algo interpretativo: otros creen que podría haberlo hecho si quería.
2-El presidente de la bancada oficialista, Ezequiel Atauche, podría haber levantado la mano y pedir que se explicite exactamente qué se estaba votando y que se vote de manera nominal. No lo hizo.
"No apoyamos bajo ningún punto el aumento de las dietas. La política tiene que estar a la cabeza del sacrificio. Todavía no hemos tomado una actitud como bloque de lo que vamos a hacer porque acaba de suceder recién", dijo al terminar la sesión. Podría haberlo dicho en el recinto.
En definitiva fue un acuerdo entre todos. Romero -uno de los más curtidos de la Cámara- ponía la cara para pedir el tratamiento de un proyecto polémico. Victoria Villarruel simplemente lo ponía en debate. El bloque oficialista al menos no lo cuestionaba. Y todo se votaba sin dejar rastros en medio de una sesión que venía tranquila. El proyecto de resolución tuvo la firma del propio Romero pero también de José Mayans y Juliana Di Tullio (presidentes de los bloques peronistas), de senadores radicales, y de otros. También firmó el pedido Bruno Olivera, de La Libertad Avanza de San Juan.
La gota que colmó el vaso
La decisión de la maniobra se definió el miércoles en la reunión de Labor Parlamentaria (Villarruel con los jefes de bloque).
Muchos senadores venían muy enojados por el congelamiento de las dietas. “Esto es un trabajo full life, no puedo trabajar de otra cosa a la noche para llegar a fin de mes”, se quejaba uno de ellos.
Ya los ánimos venían caldeados. Pero después del aumento de Adorni a casi 4 millones de pesos, los senadores decidieron poner quinta a fondo y activar la votación. “En cada ministerio hay decenas de secretarias y más de 300 subsecretarias que cobran 4 millones y 500 direcciones nacionales que cobran 2.5”, se quejaban en un despacho de uno de los que firmó la iniciativa. “El gobierno eliminó ministerios pero siguieron cobrando los directores que no renunciaron. Además un empleado categoría 1 del Senado gana más que un senador”, agregan.
Tal era la bronca que un senador propuso que la dieta sea indexada por el “índice Adorni”: es decir, cobrar siempre un 10% menos que el vocero presidencial. La idea gustó mucho en la oposición pero finalmente se decidió hacer algo con menos ruido.
Otra alternativa que se barajó fue aplicar distintas escalas para los senadores, tomando en cuenta un criterio de antigüedad y que cobren más los que más años tienen en la Cámara. Fue una idea que propuso el senador José Mayans que ocupa el cargo hace 23 años. Teniendo en cuenta el tono monocorde del legislador, nadie puede certificar si fue en serio o en chiste.
Sea como fuere, los senadores ya tienen dieta nueva. Desoyeron el pedido de Milei y votaron el aumento. ¿Se viene un nuevo round en la interna con Villarruel?