Acusaciones cruzadas
Sectores del Gobierno creen que el kirchernismo se retiró de la campaña nacional dos semanas antes de las elecciones. Y que solo atendió sus territorios.
Del otro lado, parte del reclamo del kirchnerismo a Alberto es que desatendió el bastión de Cristina por excelencia: la tercera sección electoral (el sur del conurbano) y algunas localidades peronistas.
Probablemente los dos sectores tengan razón. El voto en blanco ahí y la abstención fueron récord.
- Matanza
- Lomas
- José C. Paz
- Merlo
- Moreno
- Tigre
Siguen las firmas.
Un mapa "amarillo" que podría darse vuelta
Había que poner plata en los bolsillos de la gente. No había que guardarla para el futuro. Ese es el planteo del kirchnerismo. Es apenas una hipótesis. Con plata en el bolsillo esa gente que no fue a votar hubiera ido. Algunos de los votos en blanco hubieran sido de ellos. No pasó.
El mapa nacional enteramente amarillo se puede revertir para el Gobierno. No solamente faltó plata, también faltó política. ¿Puede revertirlo el cambio de gabinete?
En el albertismo miran al Ministerio del Interior. Bien coordinados se podrían dar vuelta algunas provincias.
- La Pampa. Perdió el peronismo por 10 puntos. Juntos por el Cambio llevó 5 precandidatos. Solo hay que ofrecerles cargos de gobierno a los perdedores de esa interna para dar vuelta el resultado. Es más, se dice que muchos peronistas votaron en esa interna. En 2017, en las PASO, el peronismo perdió por la misma cantidad de votos (20.000) y terminó ganando por 120. Se juega ahí una banca clave en el Senado.
- Chubut. El oficialismo local Chubut Somos Todos salió tercero con 13%. El Frente de Todos perdió con Juntos por el Cambio por 13 puntos. Extraña coincidencia. Basta lograr que se baje la lista del gobernador Mariano Arcioni, que tiene serios problemas financieros, para encarrilar el resultado. Arcioni estuvo en la cumbre de La Rioja de Alberto con los gobernadores. Se juegan dos bancas en Senado.
- San Luis. Ya había pasado en 2017 que la lista de Alberto Rodríguez Saá perdiera en las PASO. Echó a todo su gabinete, puso quinta y lo dio vuelta. Puede hacer lo mismo. Hay más. El Frente de Todos también tiene su lista. Sacó pocos votos, pero todo ayuda. ¿Podría bajarla como un gesto de buena fe?
- Tierra del Fuego. También Juntos por el Cambio llevó 5 listas y ganó por 3000 votos. El gobernador, Gustavo Melella, es un radical K. Las tres municipalidades grandes (Ushuaia, Río Grande y Tolhuin) son de La Cámpora en una provincia muy dependiente de las decisiones estatales.
- Misiones. Juntos por el Cambio llevó 5 listas (40%). Salió segundo el oficialismo provincial, que es el Frente Renovador de la Concordia (32%), aliado al gobierno nacional. El Frente de Todos sacó 17%. Si el gobierno nacional lograra bajar esa lista, evitaría una provincia amarilla.
- Chaco. Jorge Capitanich declinó la oferta de volver al gabinete nacional. Sabe que tiene que quedarse en su provincia para revertir el resultado. Participó menos del 60% del padrón (bastante por debajo de la media nacional). Con aumentar un poco la participación lo da vuelta. Va a necesitar ayuda del Gobierno.
- Santa Cruz. Juntos por el Cambio llevó 6 boletas y ganó por 12 puntos. Pero el peronismo iba dividido con una lista que responde al exgobernador Sergio Acevedo, que sacó 23 puntos. En la Provincia se decía que había un acuerdo entre Acevedo y Alicia Kirchner. ¿Podrá recuperar un poco Alicia con la ayuda de su supuesto aliado?
Se trata de un juego teórico. En muchas provincias las cartas ya están echadas, algunas listas no se pueden bajar, en otras la diferencias es irremontable.
Cristina Kirchner con su carta decidió correrse del Gobierno de Alberto. El audio de Fernanda Vallejos coincidió casi a la perfección con las expresiones públicas de Cristina Kirchner unas horas más tarde para empujar los cambios del gabinete. Cuesta creer que una diputada mande un audio de 15 minutos por WhatsApp. Más raro que se haya filtrado.
Fernanda Vallejos.jpg
Las palabras de Fernanda Vallejos coincidieron con las expresiones públicas de Cristina Kirchner. Cuesta creer que una diputada mande un audio de 15 minutos por WhatsApp, tanto como que se haya filtrado (Foto: archivo).
En las últimas horas, sectores del kirchnerismo salieron a decir que sabían que era imposible ganar. No era lo que decían ni en público ni en privado antes de la derrota. Hasta minutos antes de la votación, daban por descontado que ganaban. Un encuestador justificó su fallida predicción: mucha gente que dijo que iba a ir a votar después no fue.
El principal acierto de Larreta fue eliminar el apellido Macri de la elección. La víctima colateral de la estrategia fue el primo Jorge Macri. Un buen intendente que hubiera sido un excelente candidato de no ser por el apellido.
Adentro de Juntos por el Cambio la cosa tampoco está bárbaro. Los errores del oficialismo tapan las internas de la oposición. La coalición entre el PRO, la UCR y otros ganó en todo el país. Al día siguiente, los radicales mandaron a modo de mapa su mirada de cómo quedaron los resultados. El triunfo es chico para estar ya contándose los porotos.
Resultados_provincias.jpg
Una proyección de cómo quedaría el mapa político del país tras las elecciones de noviembre.
Cristina y el kirchnerismo insisten en echarle la culpa a Alberto de la derrota. Probablemente tengan razón, aunque no lo explica en sí mismo. La imagen positiva de Cristina Fernández de Kirchner desde 2016 para acá se mantiene más o menos constante, puntos más puntos menos. Coincide con la intención de voto de su fuerza de los últimos años, un 30%.
Con la incorporación de Alberto Fernández –un moderado- logró volver a ganar en la Provincia y en la Nación.
En el último año, las imágenes positivas y negativas de Alberto y Cristina se emparejaron. Se cayeron los incentivos de los moderados para votar a a Alberto.
La inflación y la corrupción están al tope de todas las encuestas de opinión en preocupaciones de la gente. Los dos temas están afuera del discurso del Frente de Todos y del diagnóstico de Cristina de por qué se perdió en las PASO. Hay otros debates que están ausentes del razonamiento y que difícilmente se modifiquen con el cambio de gabinete.
-
El debate por las libertades individuales. El Gobierno decidió encerrar a la gente, con la excusa de la pandemia. Un mal necesario que se estiró. Lejos de empatizar con los encerrados, atacó a los runners, a los deportistas, a los jóvenes, a los manifestantes… Axel Kicillof fue la principal voz del encierro. No fue solo Alberto.
-
El debate por la inseguridad. El Gobierno planteando que vivir en Suiza es aburrido. Todos los días hay cientos de víctimas de la inseguridad. El Presidente solo recibe a las víctimas de la violencia de género o del gatillo fácil. Un tema que ignora. Tampoco el tema está en la agenda del kirchnerismo.
-
El debate por la educación. Mientras Ciudad proponía abrir las escuelas desde agosto de 2020, fue especialmente la provincia de Buenos Aires y el sindicalismo docente alineado al kirchnerismo el que lo bloqueó. ¿A dónde dejaban las clases populares a sus hijos para poder ir a buscar una changa? ¿Solo culpa de Alberto? La escuela también es redistribución del ingreso.
-
El debate por el campo. El peronismo perdió en todas las zonas en donde la actividad agro es la principal fuente de ingresos: interior bonaerense, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Corrientes, Misiones… En diciembre de 2020 hubo una reunión del gabinete económico para destrabar un conflicto con el campo por las exportaciones de maíz. Los ministros consultaban a Alberto, pero aun así no podían cerrar la negociación. Había que consultar a alguien más.
El planteo del audio de Vallejos -que coincide con el diagnóstico de Cristina- es simplista. Hubiéramos puesto más dinero en los bolsillos a las clases populares, se hubieran quedado un año y medio encerrados todos en sus casas, tendríamos la mitad de muertos, no habría pobres.
Casi un desconocimiento de la condición humana y sus necesidades, sociales. ¿Los ricos se quedaron en sus casas? ¿Fernanda Vallejos se quedó en su casa cuidándose? ¿Alberto se quedó en su casa cuidándose?
Alberto cedió. Mejor gobernar con un poco menos de autoridad pero retener a Cristina. Si la economía levanta, será gracia a él: retuvo a sus dos alfiles económicos, Martín Guzmán y Matías Kulfas.
Otros en el Frente de Todos no son tan optimistaas. “Es un gabinete por 15 días”, dijo una persona del riñón albertista. No creen que dure así como está armado. “Quedó muy desautorizada la autoridad presidencial. Cualquier tormenta se lo puede llevar puesto”.