“Mi gremio lo manejo yo”, le dijo Roberto Fernández de UTA a todos los que estaban en la mesa del Consejo Directivo de la CGT. Fue una demostración de fuerza. Todos saben que el gremio del Transporte es clave para que cualquier paro sea una amenaza real. La discusión fue la antesala de una reunión del Consejo Directivo de la CGT de la tarde del jueves y que promete ser “picante”, como definieron fuentes al tanto de las negociaciones.

La guerra se da entre los gremios de siempre: los moyanistas vs. Los Gordos. Mientras los sindicatos cercanos a Moyano apuran el paro general, Los Gordos necesitan bajar los grados de conflictividad.

Estos gremios tienen además una característica particular: todos están siendo amenazados por los avances de la izquierda en los sindicatos y la única herramienta que tienen para diferenciarse es la llegada al Gobierno y la posible obtención de beneficios para su gente a partir de esa relación. Como contrapartida, el Gobierno les asegura otros favores legales o judiciales.

En estos sectores están Héctor Daer (Sanidad), Lingieri, Andrés Rodríguez. También Gerardo Martínez (Construcción) y Cavalieri (Comercio). Son los llamados Gordos. Algunos temen además un próximo carpetazo judicial.

Varios de ellos, junto a Schmid y Acuña, estuvieron en el encuentro con el Gobierno en la Casa Rosada.

Dujovne anunció un “Regimen simplificado de actualización de paritarias”. Esto básicamente permite que los empresarios y los trabajadores acuerden a cuenta de manera rápida hasta un 5% de aumento hasta que vuelvan a juntarse en paritarias (en su mayoría en septiembre).

Los sindicatos plantearon también otros temas: se habló del proyecto reforma laboral y pidieron conformar mesas de seguimiento de algunos temas. No tuvieron respuesta a esa demanda. Pero se llevaron la promesa de una nueva reunión para el martes. Aunque sea esto les da oxígeno a los Gordos.

Nervios crispados

“¿Estás seguro de que vos manejás el gremio?”, lo increparon a Fernández los sectores más combativos que ven el avance de algunos delegados como los de la línea 60 o los Metrodelegados, alineados a la izquierda.

Los llamados Gordos e independientes no quieren quedar pegados a un intento de desestabilización. Y necesitan que el Gobierno les dé argumentos para contrarrestar el paro nacional que quieren convocar los gremios más opositores, con Moyano a la cabeza.

Por eso, el Gobierno los convocó de urgencia a hacerles algún tipo de oferta. Se llevaron poco y nada. Apenas una promesa de aumento del 5% (a discutir con “la patronal”) y volver a juntarse.

“La calle se les va a la mierda a los Gordos; quedaría desdibujada si no apoya el paro", explica a A24.com una fuente al tanto de las negociaciones.

El veredicto final lo tendrá el Consejo Directivo. ¿Se llama al paro general? ¿Se le da tiempo al Gobierno? Si no hay acuerdo, ¿se terminará de fracturar la CGT?