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POLÍTICA

Una CGT “grande” y acuerdo de salarios, los nudos con los que Alberto quiere atar al sindicalismo

Una CGT “grande” y acuerdo de salarios, los nudos con los que Alberto quiere atar al sindicalismo
Alberto Fernández y el saludo con Héctor Daer, uno de los líderes de la centra obrera.

Por debajo del despliegue litúrgico y del aparato pejotista, la cumbre sindical que se montó este viernes para Alberto Fernández tiene dos puntos en el horizonte: lograr una CGT reunificada y “grande” -sin desprendimientos-, y avanzar en un acuerdo de precios y salarios para controlar la inflación. Esas son las urgencias que van a definir la relación del nuevo peronismo gobernante con el movimiento obrero. Por ahora, ambos están en la etapa del baile inaugural.

En esta alianza táctica, y con el macrismo de salida, el espectro sindical parece haber entendido que la división no es beneficiosa para sus intereses, un reflejo de la postura que tomó el peronismo antes del cierre de listas. Con matices, el Frente de Todos avanzará para cumplir estos primeros dos objetivos:

Una CGT “grande”. El primer paso fue exitoso. Los vectores de cada una de las identidades del sindicalismo se hicieron presentes en el plenario de Azopardo: Héctor Daer (Sanidad) -- secretario general junto a Carlos Acuña--, por los “gordos”; Hugo Moyano (Camioneros) y Sergio Palazzo (Bancarios) por la Corriente Federal; el taxista Omar Viviani por el MASA (un intento de escisión del moyanismo) y referentes de SMATA, gremio que en los últimos años estuvo lejos de la esfera cegetista y cerca de Cristina Kirchner. A ellos se sumaron incluso exponentes de los movimientos sociales como Daniel Menéndez, de Barrios de Pie.

La convocatoria cerró viejas heridas. Marcó, por un lado, la reconciliación de Daer con los Moyano después de las peleas intestinas que empezaron en 2017 y se formalizaron un año después con la salida del camionero (y su familia) del Consejo Directivo de la central. Se consolidó también la vuelta de Juan Carlos Schmid, otro moyanista, titular de Dragado y Balizamiento y jefe de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que había renunciado al triunvirato hace poco más de un año.

Como otra novedad, los sindicalistas pudieron mostrar el regreso de Viviani, alejado del moyanismo también desde 2017. De hecho, el taxista salió de la reunión de Azopardo exultante y ovacionado por su fuerza de choque como en una película de Martin Scorsese.

“Estuvieron todos y el compromiso es avanzar en la reunificación”, aseguró ante A24.com uno de los secretarios generales presentes en el plenario. Si bien en los gobiernos peronistas el sindicalismo siempre espera colocar al ministro de Trabajo, la mesa de central aprueba para el cargo a Claudio Moroni, el supuesto elegido del presidente electo.

Por su parte, Sergio Sasia, jefe de la Unión Ferroviaria, dijo en declaraciones a este portal que la cumbre sindical fue un “paso más para la unidad real” (la CGT tiene que renovar autoridades en agosto de 2020). “Estamos teniendo puentes para lograr la unificación. Propusimos debatir un proyecto de país, por sobre los nombres, para ir a un acuerdo social. Es el compromiso de todos los sectores, y esa es la línea que seguimos para tener la unidad real de concepción”, aportó Sasia, al descartar como ya consagrada la “unidad en la acción”.

Un acuerdo de precios y salarios. Es el punto más complejo (sobre todo porque el macrismo también lo intentó, sin éxito). Ante los planes del albertismo de impulsar un “pacto social” que incluya, por un tiempo determinado, el congelamiento de precios tanto de la cadena de valor como de los salarios, a fin de estabilizar la economía, desde la CGT confirman que, por ahora, no hay nada concreto sobre la mesa.

“No se habló en la reunión. Son titulares. No tenemos ni el borrador”, reconocen los sindicalistas ante A24.com. Lo que piden es “institucionalizar el diálogo, generar confianza y restablecer los límites de cada uno de los sectores” -obreros y empresarios- para lograr un “consenso”.

En ese aspecto, fue bien recibida entre los gremialistas la referencia que Alberto Fernández hiciera al pacto que Juan Domingo Perón impulsó en el 73. “Muchas de esas cosas se hicieron a través de leyes”, apuntan los cegetistas, con expectativas. Teléfono para el Congreso.

Pero en el caso de que hubiera un acuerdo de precios efectivo y palpable, ¿estaría dispuesto el sindicalismo a no hacer paritarias por un año? “Tenemos una pirámide, y la base son los sectores vulnerables, que han quedado desfasados con la inflación. En la cúspide de la pirámide están los que empataron con la inflación. Si se quiere ir a un pacto de estas características, primero tenemos que buscar el equilibrio para que los sectores de abajo puedan recuperar el salario perdido”, avisan en la CGT.

“En las paritarias, muchos gremios han tenido que negociar pérdida de salarios para mantener el puesto de trabajo”, admite un jefe sindical que no descarta que el eventual acuerdo se aborde “sector por sector”.

Por último, los movimientos sociales. Las organizaciones quieren sumarse a la CGT. Los sindicalistas las ven como un “reflejo” de la situación del país. “Hay muchos trabajadores en la informalidad, que reciben planes y asignaciones. Lo que más queremos es que, si se reactiva el aparato productivo y se genera empleo, además de que se le otorgue valor agregado a las exportaciones de materia prima, se generen nuevos empleos y muchos vuelvan a estar en la formalidad”, se ilusionan. Las metas son ambiciosas.

por Nicolás Poggi @PoggiNico
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