“En el techo existe un enrejado que da una a claraboya por la que ingresa algo de luz en medio en la de suciedad y también observa en los laterales se ve una de las paredes que longitudinalmente corre otro enrejado por el que no ingresa aire sino luz. El resto de los calabozos se encuentran en similares condiciones”.
Si bien se trata de un lugar para el alojamiento transitorio de detenidos, el informe revela de “de los 67 alojados, 51 llevan entre un mes y más de un año en el lugar”.
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“Permanencia insostenible”
Para el Poder Judicial, resulta “insostenible la permanencia de las personas en el lugar, no resultando posible la inmediata readecuación del espacio para la normal provisión de aire y de luz”.
Marcelo Julián Orlando, Director General de Asuntos Jurídicos y Guillermo Walter Hugo Godoy, Jefe del Departamento Patrocinio Legal con Retención en el Departamento Asuntos Penales de la Policía Federal Argentina, interpusieron un recurso de apelación contra la clausura.
Los responsables de la Alcaidía, que dependen del Ministerio de Seguridad, intentaron justificar las condiciones de salubridad y alimentación del lugar. Sobre la comida, explicaron que a cada detenido “se les otorga viandas que se les entregan diariamente, en el almuerzo, la cena, tratándose de pizza, hamburguesas, fideos con salsa, panchos, arroz, y además se les entrega alimentos en el desayuno y la merienda, tratándose de mate cocido, yerba, saquitos de té, galletitas, y eso lo entrega el proveedor”.
Sobre las celdas aclararon que “se puede caminar, ya que los colchones, todos o algunos de ellos, los propios prevenidos los levantan del piso durante el día, justamente para poder allí movilizarse, o si quieren los depositan en el suelo para sentarse en ellos”. Y que si estaban en el suelo al tiempo de la inspección obedecía “a la propia disposición -voluntaria- que de los mismos realizan los allí alojados”.
“Explicaciones inverosímiles”
Sin embargo la Cámara, en un fallo firmado por los jueces Marcelo Lucini y Hernán Martín López, sostuvo que “las vistas fotográficas tornan inverosímiles esas explicaciones brindadas. (…) Esa supuesta asunción voluntaria de los alojados de colocarlos de ese modo, en parte inexplicable, pareciera obedecer a que en realidad no existe sitio donde ponerlos, como tampoco para sentarse o siquiera movilizarse con mínima comodidad”.
Los camaristas resaltaron que en relación con los detenidos “no sólo se procura un satisfactorio alojamiento –cuestión estrictamente edilicia-, sino además que asegura alimentación, higiene, cuidados médicos, esparcimiento y, muy especialmente, la aplicación de todas las políticas de reinserción social que son el objetivo final de una detención”.
“Solo así se cumple la manda constitucional en la materia”, resumieron.