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Colchones en el piso, letrinas sucias y poca comida: clausuraron la Alcaidía de Madariaga y piden realojar a los detenidos

Es una dependencia de la Policía Federal que recibe a detenidos en tránsito, pero algunos llevan más de un año allí. Celdas sin ventilación y luz, letrinas lavadas con bidones, recreación casi nula y mala comida. Todos deben ser realojados y no puede entrar nadie más.

Néstor Espósito
por Néstor Espósito |
Colchones en el piso

Colchones en el piso, letrinas sucias y poca comida: clausuraron la Alcaidía de Madariaga y piden realojar a los detenidos (Foto: Gentileza PPN)

La Justicia clausuró la Alcaidia de superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal ubicada en la Avenida Madariaga al 6900 CABA por las pésimas condiciones de alojamiento de los detenidos que en teoría deberían estar sólo en tránsito pero en algunos casos llevan más de un año en condiciones poco menos que infrahumanas.

La jueza de instrucción Alejandra Alliaud, en primera instancia, y la Cámara del Crimen, confirmando, hicieron lugar a un habeas corpus presentado por algunos de los detenidos en ese lugar. La clausura incluye, además, la prohibición y el reingreso de cualquier persona a esos calabozos, y la orden de realojamiento “todas las personas detenidas con inmediato aviso a sus jueces naturales, en el plazo de cinco días corridos a lugares que cumplan con los requisitos de salubridad e higiene que implica la permanencia en lugares de detención”.

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Colchones en el piso, letrinas sucias y poca comida: clausuraron la Alcaidía de Madariaga y piden realojar a los detenidos (Foto: Gentileza PPN)  

Colchones en el piso, letrinas sucias y poca comida: clausuraron la Alcaidía de Madariaga y piden realojar a los detenidos (Foto: Gentileza PPN)

“No cuenta con las mínimas condiciones”

“El lugar de alojamiento no cuenta con las mínimas condiciones para la permanencia de las personas aquí alojadas, dada Ia falta de ventilación, de luz natural, de higiene y de espacio, para la supervivencia, lo que se agrava con la escasa provisión de alimentos y elementos cotidianos para Ia subsistencia”, explican las resoluciones.

Las inspecciones al lugar detectaron innumerables irregularidades tales como “colchones distribuidos en el piso, una letrina una y un lavabo, varios así bidones de agua que son usados para limpiar la letrina, en el techo no hay ventana ni ventilación, hay dos reflectores apostados en la pared. Las personas alojadas solo tienen acceso al patio una vez que reciben visitas, lo que ocurre una vez por semana, pero si no las tienen permanecen siempre en ese lugar”.

“En el techo existe un enrejado que da una a claraboya por la que ingresa algo de luz en medio en la de suciedad y también observa en los laterales se ve una de las paredes que longitudinalmente corre otro enrejado por el que no ingresa aire sino luz. El resto de los calabozos se encuentran en similares condiciones”.

Si bien se trata de un lugar para el alojamiento transitorio de detenidos, el informe revela de “de los 67 alojados, 51 llevan entre un mes y más de un año en el lugar”.

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“Permanencia insostenible”

Para el Poder Judicial, resulta “insostenible la permanencia de las personas en el lugar, no resultando posible la inmediata readecuación del espacio para la normal provisión de aire y de luz”.

Marcelo Julián Orlando, Director General de Asuntos Jurídicos y Guillermo Walter Hugo Godoy, Jefe del Departamento Patrocinio Legal con Retención en el Departamento Asuntos Penales de la Policía Federal Argentina, interpusieron un recurso de apelación contra la clausura.

Los responsables de la Alcaidía, que dependen del Ministerio de Seguridad, intentaron justificar las condiciones de salubridad y alimentación del lugar. Sobre la comida, explicaron que a cada detenido “se les otorga viandas que se les entregan diariamente, en el almuerzo, la cena, tratándose de pizza, hamburguesas, fideos con salsa, panchos, arroz, y además se les entrega alimentos en el desayuno y la merienda, tratándose de mate cocido, yerba, saquitos de té, galletitas, y eso lo entrega el proveedor”.

Sobre las celdas aclararon que “se puede caminar, ya que los colchones, todos o algunos de ellos, los propios prevenidos los levantan del piso durante el día, justamente para poder allí movilizarse, o si quieren los depositan en el suelo para sentarse en ellos”. Y que si estaban en el suelo al tiempo de la inspección obedecía “a la propia disposición -voluntaria- que de los mismos realizan los allí alojados”.

“Explicaciones inverosímiles”

Sin embargo la Cámara, en un fallo firmado por los jueces Marcelo Lucini y Hernán Martín López, sostuvo que “las vistas fotográficas tornan inverosímiles esas explicaciones brindadas. (…) Esa supuesta asunción voluntaria de los alojados de colocarlos de ese modo, en parte inexplicable, pareciera obedecer a que en realidad no existe sitio donde ponerlos, como tampoco para sentarse o siquiera movilizarse con mínima comodidad”.

Los camaristas resaltaron que en relación con los detenidos “no sólo se procura un satisfactorio alojamiento –cuestión estrictamente edilicia-, sino además que asegura alimentación, higiene, cuidados médicos, esparcimiento y, muy especialmente, la aplicación de todas las políticas de reinserción social que son el objetivo final de una detención”.

“Solo así se cumple la manda constitucional en la materia”, resumieron.

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