"El Estado, a través de este Gobierno, ha decidido entrar en una gran confusión ideológica, cuando la ministra de Seguridad dijo que una usurpación no era un tema de seguridad. Una usurpación de tierras por parte de un grupo de personas encapuchadas que no se consideran argentinas, que actúan con violencia y desconocen la autoridad de un gobernador y la bandera nacional, ¿no es un tema de seguridad nacional?". "El Estado, a través de este Gobierno, ha decidido entrar en una gran confusión ideológica, cuando la ministra de Seguridad dijo que una usurpación no era un tema de seguridad. Una usurpación de tierras por parte de un grupo de personas encapuchadas que no se consideran argentinas, que actúan con violencia y desconocen la autoridad de un gobernador y la bandera nacional, ¿no es un tema de seguridad nacional?".
"Estas son las consecuencias de un Gobierno que permanentemente coquetea con la delincuencia. Muchas veces, el silencio es complicidad y tiene que ver con gente y sectores del Estado que se sienten cómodos con la postura ideológica de que la propiedad privada y el Código Penal es relativo. Que la expropiación, en definitiva, no es una locura, sino una herramienta de redistribución del ingreso. Entonces, el gran problema que tenemos es conceptual, filosófico e ideológico. Estamos ante un Gobierno que se convenció de que no imponer el orden es progresista y algunos están convencidos de que robar no está tan mal". "Estas son las consecuencias de un Gobierno que permanentemente coquetea con la delincuencia. Muchas veces, el silencio es complicidad y tiene que ver con gente y sectores del Estado que se sienten cómodos con la postura ideológica de que la propiedad privada y el Código Penal es relativo. Que la expropiación, en definitiva, no es una locura, sino una herramienta de redistribución del ingreso. Entonces, el gran problema que tenemos es conceptual, filosófico e ideológico. Estamos ante un Gobierno que se convenció de que no imponer el orden es progresista y algunos están convencidos de que robar no está tan mal".
"Hay un concepto que está todo el tiempo bollando en la cabeza de algunos integrantes de este Gobierno o de esta coalición oficialista. La idea de que cierto delito contra los poderosos, capitalistas, ricos, propietarios y hegemónicos está permitido. Hay una violencia permitida: el pobre contra el rico. Hay una violencia de clase justificada. En muchos casos, hay una recuperación de este discurso que atrasa 50 años porque nos lleva directamente a los años 70". "Hay un concepto que está todo el tiempo bollando en la cabeza de algunos integrantes de este Gobierno o de esta coalición oficialista. La idea de que cierto delito contra los poderosos, capitalistas, ricos, propietarios y hegemónicos está permitido. Hay una violencia permitida: el pobre contra el rico. Hay una violencia de clase justificada. En muchos casos, hay una recuperación de este discurso que atrasa 50 años porque nos lleva directamente a los años 70".
"¿En qué momento ese discurso se siente comprendido y cómodo para accionar? Cuando, por ejemplo, la Oficina Anticorrupción decide dejar de ser querellante en todas las causas contra ex funcionarios. Maravillosa idea de su titular, Félix Crous. El motivo, falta de personal. En términos prácticos, este es el comienzo del fin de los organismos de control de la corrupción y vía libre para la impunidad". "¿En qué momento ese discurso se siente comprendido y cómodo para accionar? Cuando, por ejemplo, la Oficina Anticorrupción decide dejar de ser querellante en todas las causas contra ex funcionarios. Maravillosa idea de su titular, Félix Crous. El motivo, falta de personal. En términos prácticos, este es el comienzo del fin de los organismos de control de la corrupción y vía libre para la impunidad".
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