Emocionante

Córdoba, la tercera obsesión de Alberto Fernández (después del dólar y el FMI)

Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Córdoba, la tercera obsesión de Alberto Fernández (después del dólar y el FMI)

Alberto Fernández llamó el martes al gobernador de Córdoba Juan Schiaretti. Fue una buena charla, dijeron cerca del gobernador. Quedaron en verse. El hecho en sí no sería noticia, porque conversaciones reservadas entre políticos hay muchas. La noticia es que Schiaretti se encargó de que esto se difunda.

Un hecho típico del folklore, no debidamente registrado en su momento, pudo anticipar la discusión que por estos días cruza al peronismo de Córdoba. En la campaña para las PASO, los militantes de Juan Schiaretti repartieron la boleta “corta” del gobernador adosada a la presidencial de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Toda una novedad en un distrito que fue siempre refractario al kirchnerismo y que forma parte, hoy, de las obsesiones (y preocupaciones) del candidato presidencial junto a los vaivenes del dólar y la relación con el FMI. La provincia mediterránea empezó a dar buenos números después de mucho tiempo y en el Frente de Todos dicen estar seguros de que hay margen para seguir creciendo.

En las PASO, Macri obtuvo el 48% en Córdoba y el kirchnerismo llegó a 30%, un punto y medio más que el 28,4% obtenido por Daniel Scioli en el balotaje de 2015. La “boleta corta” de Schiaretti –un cuerpo de diputados nacionales sin ningún candidato presidencial- obtuvo 16 puntos. Si bien ese resultado le permite al gobernador mantener las dos bancas que ponía en juego, también le demostró que la estrategia de mostrarse “neutral” no fue la mejor.

Por eso el “albertismo” trabajará, de máxima, para que el cordobés se sume al acuerdo que Fernández firmó con 14 gobernadores del PJ; si esto último no llegara a ser posible, se buscan, de mínima, apoyos más explícitos en el territorio. “Hay gestiones para que Schiaretti se termine de definir -aclaran ante A24.com desde el entorno del candidato-. Siempre estuvo la voluntad de sumarlo y los intendentes quieren ordenar el esquema, sumado a nuestro espíritu dialoguista”.

A esa faenan se dedican por estos días el senador Carlos Caserio, que quedó al frente del bloque del PJ después de la partida de Miguel Pichetto, y los intendentes peronistas de la provincia, comandados por Martín Gill, de Villa María, que en las PASO obtuvo un nada desdeñable apoyo del 54,7%.

Hay otra prueba que, confían en el PJ, les juega a favor. En el peronismo del distrito aseguran que Caserio no podría haber hecho la campaña que hizo para Alberto Fernández en las PASO sin el apoyo logístico (económico) de Schiaretti, quien no habría puesto su nombre pero sí la estructura para que el Frente de Todos pudiera moverse con soltura en un terreno difícil. Es más: en algunas localidades hasta compartieron las unidades básicas.

El mapa y el territorio

Con Caserio a la cabeza, el “albertismo” desplegó sus redes en la mayoría de los 26 departamentos de la provincia, donde fueron designados referentes locales para la campaña: Marcos Farina en Río Cuarto, Rodrigo Rufeil en Colón y Walter Saieg en Santa María, por citar algunos. En la capital, que gobernará el “schiarettista” Martín Llaryora, los sindicatos se volcaron en masa en apoyo de los Fernández. En Punilla, en tanto, articula el propio Caserio, mientras otros departamentos como Marcos Juárez y Unión se dejaron en manos de viejos referentes del kirchnerismo. Una de las pocas regiones que puede haber quedado suelta es San Justo, puntean en el Frente de Todos.

Además de presidente del PJ provincial, Caserio fue el jefe del 99% de las campañas peronistas en Córdoba. Por eso en el justicialismo local dan por hecho que tiene la venia de Schiaretti, aunque nadie de la “mesa chica” del mandatario atine a admitirlo.

A esa jugada táctica se sumaría, además, una ventaja adicional para Caserio: el Frente de Todos no tiene lista para diputados nacionales, lo que hace más fácil repartir un combo armado con la boleta corta de Schiaretti y el tramo presidencial de Alberto Fernández y Cristina.

El alquimista

Según pudo saber A24.com, Schiaretti, que hasta el momento fue un aliado práctico de Mauricio Macri, suele reconocer ante los suyos que si bien con el kirchnerismo “comparte muchas cosas”, no habría podido retener una provincia de identidad radical como Córdoba si su frente se hubiera ubicado en el esquema K.

Y, repiten en su entorno, los números hablan: Córdoba y Capital Federal fueron, de hecho, las únicas dos regiones del país que permanecieron pintadas de amarillo en las PASO.

Además, calculan voceros del PJ cordobés ante este portal, con un corte de boleta histórico en la provincia en torno al 3 ó 4%, que la papeleta de diputados nacionales de Hacemos por Córdoba haya obtenido un 16% es “toda una epopeya”.

Schiaretti quiere garantizarse que los diputados que vayan al Congreso defiendan los intereses de la provincia y no hagan, como en los años del kirchnerismo, cuando en discusiones como la del control de la caja de jubilaciones terminaron jugando a favor de la Rosada. En ese punto, el gobernador tiene el “apoyo” y el “respeto” de los suyos. Y por eso muchos apuestan que persistirá en ejecutar su extraña alquimia: ser gobernador peronista en una provincia radical.

s