"Se cae de maduro que la sociedad argentina está pasando un momento horrible. Es cierto que el muy buen laburo en el área de salud está salvando vidas, pero también está arruinando vidas para siempre. Ante esta situación nos preocupa que se estén buscando nuevamente culpables. En las últimas semanas cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta que el periodismo crítico está siendo atacado en la Argentina". "Se cae de maduro que la sociedad argentina está pasando un momento horrible. Es cierto que el muy buen laburo en el área de salud está salvando vidas, pero también está arruinando vidas para siempre. Ante esta situación nos preocupa que se estén buscando nuevamente culpables. En las últimas semanas cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta que el periodismo crítico está siendo atacado en la Argentina".
"El 22 de agosto del año pasado, a una semana de las PASO, en plena campaña presidencial, Alberto Fernández prometió que en Argentina se iba a terminar la guerra contra el periodismo. Pasó un año de esta frase, el país cambió por la pandemia, la pobreza y el desgaste. Es lógico que el periodismo y el poder no se lleven bien, es necesario que haya tensión, pero de la tensión a la venganza hay un límite que no se debe pasar. Los periodistas no son héroes, santos, infalibles o tienen sangre azul; pero sin ellos el fascismo se apodera de todo". "El 22 de agosto del año pasado, a una semana de las PASO, en plena campaña presidencial, Alberto Fernández prometió que en Argentina se iba a terminar la guerra contra el periodismo. Pasó un año de esta frase, el país cambió por la pandemia, la pobreza y el desgaste. Es lógico que el periodismo y el poder no se lleven bien, es necesario que haya tensión, pero de la tensión a la venganza hay un límite que no se debe pasar. Los periodistas no son héroes, santos, infalibles o tienen sangre azul; pero sin ellos el fascismo se apodera de todo".
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