Esa fue solo una de las 17 reuniones bilaterales que se dio el lujo de mantener a lo largo de 3 frenéticos días del G20 con una Buenos Aires sitiada por el impactante operativo militar de seguridad, en el que Macri aprovechó para firmar acuerdos bilaterales y promocionar la demorada “lluvia de inversiones” con las principales potencias: Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Francia, Italia, Gran Bretaña, Turquía, Arabia Saudita, India, Canadá, Corea, España, Australia y Alemania.
El único temblor, fue el inédito “temblor” (valga la redundancia) de 3,8 grados en la escala de Richter (que no llegó a ser un terremoto) con epicentro en pleno conurbano bonaerense; era algo que no ocurría desde 1988 y que hizo temer lo peor casi en el mismo instante que comenzaba la Cumbre el sábado.
El contexto sirvió para la ratificación y la evaluación de la aplicación de las medidas de ajuste acordadas con el FMI. Macri aprovechó para insistir en el pedido de apoyo internacional para el ingreso de Argentina a la OCDE, y promocionar acuerdos de libre comercio bilaterales y también entre bloques como el Mercosur con la UE y el bloque Euroasiático.
Macri usó el “multilateralismo” como mantra para alcanzar su sueño de “saltar a la cuarta revolución industrial”, es decir, la era de la Internet y las energías renovables: esp sin pasar por la tercera a la que Argentina nunca llegó.
Sin embargo, esos beneficios difícilmente lleguen de un día para el otro, sino que llevarán años. Y Macri lo sabe.
¿Alcanzará la nueva imagen de “líder regional” de Macri y “facilitador” del “consenso” alcanzado entre las principales potencias del mundo que definirán el futuro orden económico global, para frenar la caída en la imagen del Gobierno en los últimos tres meses de recesión?
Y ante “los meses difíciles” que tanto el Gobierno como el FMI admiten que se vienen para los argentinos, la otra pregunta es: ¿Con qué carta jugará el partido electoral el Gobierno para volver a posicionar a Macri en la carrera por la reelección? ¿Podrá revertir su imagen en una realidad que azota a su principal base de sustento? La clase media porteña y bonaerense es la que más está sufriendo los estragos de la inflación, la megadevaluación del mes de agosto y las altas tasas de interés.
Macri suele insistir desde que asumió en diciembre de 2015, que su caballito de batalla es “buscar el diálogo y consenso” y repitió ese concepto en su discurso en la sesión de presidentes del G20: será por eso que hasta se dio el lujo de reunir en el agasajo al primer ministro de Italia, Giuseppe Conte en un coctel en el Museo de la Casa Rosada a los principales referentes del peronismo no K, mientras que solo mencionó elípticamente a su principal competidora en las encuestas, Cristina Kirchner, para criticar el "aislacionismo" y la "corrupción" que heredó su gobierno.
Para sorpresa del público presente, Macri posó para una foto con su ex archi-rival en las elecciones presidenciales de 2015, el ahora diputado peronista Daniel Scioli, en una ronda que compartieron con el jefe del bloque de senadores del Peronismo Federal, Miguel Angel Pichetto; varios gobernadores como Juan Manzur, Gerardo Zamora, Domingo Peppo y Omar Gutiérrez.
¿Será que Macri ya eligió a sus competidores para 2019?