El motivo es simple, recién el primero de octubre las autoridades rusas publicaron algunos de sus avances de las fases I y II del desarrollo de la vacuna en la revista médica The Lancet en donde además sostenían que las pruebas de fase 3 iban a durar cerca de seis meses; por lo que pusieron marzo como fecha tentativa. “Puede llegar a estar antes”, respondió uno de los funcionarios argentinos al tanto de las negociaciones.
Tal y como hizo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, al inicio de la pandemia, Alberto Fernández busca cerrar acuerdos con todos los laboratorios que estén en fases avanzadas del desarrollo de la vacuna. Por más de que existe una relación de larga data entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la Casa Rosada remarcan que en esta cuestión impera el pragmatismo.
“Se va a avanzar con la vacuna que primero llegue y que cumpla con todos los requisitos. Pero hay que estar entre los primeros, porque va a haber mucha demanda”, remarcó la misma fuente.
¿Qué es lo que se sabe hasta ahora de la vacuna rusa?
A igual que la que está desarrollando la Universidad de Oxford con el laboratorio AstraZeneca, la Sputkink V (por vacuna y no el número cinco en romano) se elabora a partir de un adenovirus. Esto retirar el virus de un animal infectado de Covid-19 y agregarle, mediante manipulación genética, una proteína spike para que se genere la inmunidad el ser humano.
El octubre comenzaron las pruebas de fase III con 40.000 voluntarios distribuidos en cinco país dentro de los que está Venezuela. En su desarrollo los científicos rusos utilizaron dos vectores diferentes del adenovirus (Ad5 y Ad26) por lo que será una vacuna de dos aplicaciones que deben darse con una diferencia de 21 días entre ellas.
La base que se tomó fueron dos investigaciones de ese centro: una de 2017 contra el ébola y otra con un virus que ataca al sistema respiratorio en Medio Oriente.