Emocionante

Con un dólar anclado y reservas en baja, Macri y Alberto encaran los últimos 50 días de batalla electoral

Esteban Talpone
por Esteban Talpone |
Con un dólar anclado y reservas en baja, Macri y Alberto encaran los últimos 50 días de batalla electoral

Mauricio Macri empezó a escribir en el último foro de AEA su dudoso testamento económico. Los empresarios lo escucharon con mucha más resignación que expectativa y prefirieron aplaudir con mayor énfasis a su ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, a quien confían su suerte en los últimos días del actual mandato presidencial.

Mientras tanto, Alberto Fernández hace esfuerzos para despejar “los demonios de la Campora”, según sus propias palabras. Pero él mismo desata dudas entre empresarios del sector energético, tras haber confirmado durante su reciente viaje a España su voluntad de alterar las actuales reglas de juego en Vaca Muerta, uno de los escasos rubros que exponen saldo a favor.

Son las dos caras de una misma moneda, la Argentina de los días corrientes, en la cual una sola cosa cae más rápido que las reservas del Banco Central: la cordura de la clase política.

Veamos… oficialismo y oposición están dando una escalofriante comprobación de que sus objetivos electorales de corto plazo les importan mucho más que la posibilidad de concederle al país algún grado de sustentabilidad económica y social.

Por un lado, el Gobierno demora (o acaso decidió suspender definitivamente) el envío al parlamento del proyecto de “reperfilamiento” de la deuda en legislación local.

Por otro, el Congreso se encuentra virtualmente paralizado, en medio de la peor crisis desde 2001, y los bloques de oposición no atinan a reaccionar.

En la coyuntura, diputados y senadores podrían otorgarle a los mercados y a la sociedad en general el grado de certeza que les niega la convulsión electoral, con un presidente virtualmente en retirada y otro aún no electo.

Dicho de otro modo, el Congreso podría dotar a la deuda de la sustentabilidad que haría posible alejar el riesgo de un “default” y todas sus consecuencias probables, entre ellas la de un corralito bancario.

Sin embargo, todos parecen a gusto, conformes, con el “status quo” planteado. Al parecer porque a 50 días de las elecciones presidenciales nadie quiere dar un paso en falso.

El último mensaje del conglomerado peronista al ministerio de Hacienda fue emitido por un alto dirigente, muy cercano a Alberto Fernández. Consistió en una propuesta para respaldar de manera no explícita la firma de un decreto de necesidad y urgencia tendiente a avanzar en la reestructuración de la deuda, pero sin forzar su tratamiento en la comisión bicameral hasta después del 27 de octubre. Un pacto de caballeros que dejaría el tema en el limbo preelectoral.

La propuesta de la principal fuerza de oposición, al menos hasta ahora, no cosechó el beneplácito de la Casa Rosada. El tema, admiten en el Congreso, esta en punto muerto. “Parece que se están tirando para atrás”, dicen unos. “De eso ni se habla”, coinciden otros.

Esta situación coincide con el demorado viaje de Lacunza a Washington, donde debe encontrarse cara a cara con los burócratas del FMI e intentar destrabar el desembolso de los últimos 5.400 millones de dólares.

¿Cuándo viaja Lacunza? Es lo que todos se preguntan. Los más optimistas sugieren que podrían anunciar la fecha en los primeros días de la semana entrante. Nada es seguro. Sobre todo sin que haya chance visible de que el funcionario va a poder presentar algún éxito, por mínimo que sea, tras su regreso a Buenos Aires.

Mientras tanto…

Mauricio Macri logró transitar sin grandes sobresaltos la semana más difícil de su gobierno. El control de cambios anunciado hace 7 días le permitió devolverle la estabilidad al dólar, aunque más no sea pasajeramente; reducir levemente el Riesgo País hasta poco más de 2000 puntos y, fundamentalmente, calmar la ansiedad de los ahorristas que habían comenzado a agolparse en las sucursales bancarias para retirar sus depósitos.

Las búsquedas en Google relacionadas con el valor del dólar en la Argentina escalaron a un pico máximo el lunes pasado, tras los anuncios de Hacienda.

Cayeron un 43 % al día siguiente y un 71 % al cabo de la jornada del último viernes. La psicosis social había mermado. Un “alivio”, palabra acuñada en Olivos, para la acorralada gestión de la coalición Cambiemos.

Es que, según reconocen los propios bancos privados, la demanda de dólares fue fuerte durante la mañana del lunes y bajó gradualmente hacia la tarde del mismo día. “Lo principal fue que la gente pudo ver que sus dólares están y que pueden hacer con ellos lo que quieran”, opinan dirigentes del sector. Y repiten que “el sistema está sólido y líquido”. En eso coinciden con el Gobierno.

 Embed      
Macri Lacunza Abrazo HOR
Macri Lacunza Abrazo HOR

En la Casa Rosada evaluaban que, a pesar del delicado contexto general, fue una semana positiva. “Planchamos el dólar y comenzaron a mejorar los bonos y la Bolsa”, deslizaron. De todos modos, reconocen que se trata de “una pelea día a día”.

Pero, como se sabe, el diablo suele estar en los detalles. Más allá del minuto a minuto, la economía emite indicios de haber perdido la confianza irremediablemente. Un dato que lo ejemplifica: durante el pasado mes de agosto, tras las PASO, muchas empresas se lanzaron a abrir oficinas en Brasil. Comenzaron a hacerlo, según dicen, a un ritmo de 5 por semana.

En territorio brasileño los empresarios argentinos dicen encontrar previsibilidad y señales positivas hacia el futuro inmediato. Destacan que, a pesar de la abrupta caída de su imagen, Jair Bolsonaro logra encaminarse hacia una pronta sanción parlamentaria de la reforma previsional. “Está haciendo lo que no hizo Macri”.

Cruzando la frontera también encuentran crédito barato, muy barato en comparación con las estrafalarias tasas locales. Y, al mismo tiempo, abren la posibilidad de un salvoconducto frente al temor que les engendra el núcleo duro kirchnerista.

A todo esto…

En Olivos se analiza demorar la incursión de Macri en la campaña electoral que formalmente se inició ayer. Evalúan la posibilidad de que se lance al ruedo de la contienda recién el mes que viene. Algunos creen que eso fortalecerá la imagen de su Gobierno y otros opinan que Rodriguez Larreta y Vidal estarán mejor en la arena electoral sin él.

Y Alberto volverá esta semana a su bunker de campaña, donde tiene agendada una reunión con Ricardo Alfonsín, portador de más apellido que caudal político, tratando de meter una cuña en la alianza de Macri con la UCR.

La moneda, con Macri de un lado y Alberto de otro, está lanzada al aire.

s