Por su parte, Julio Bitelli, embajador de Brasil en la Argentina, permanece fuera de la conducción de la sede diplomática, en el marco de la decisión brasileña de reducir el nivel de representación.
Aunque ambos diplomáticos mantienen formalmente sus credenciales y su condición de embajadores, las relaciones políticas de alto nivel entre ambos países quedarían prácticamente congeladas por el momento.
La tensión entre Milei y Lula
La crisis diplomática se profundizó luego de las declaraciones de Milei sobre Lula y su respaldo a una eventual victoria de Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil.
Desde el gobierno brasileño cuestionaron las expresiones del mandatario argentino y reclamaron el cese de las agresiones.
La Cancillería argentina, en tanto, lamentó la decisión de Brasil y la calificó como "unilateral", aunque aseguró que el Gobierno mantendrá abiertas las relaciones bilaterales.
El canciller Quirno también sostuvo que la Argentina no buscará escalar el conflicto. "Para pelearse hacen falta dos. No cuenten con Argentina para eso", afirmó.
La escalada también genera preocupación por sus posibles consecuencias económicas y regionales. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el intercambio bilateral ronda los 31.000 millones de dólares anuales, según los datos citados por Noticias Argentinas.
Además, una reducción del diálogo político podría generar dificultades administrativas dentro del Mercosur y afectar sectores con fuerte vínculo comercial entre ambos países, como la industria automotriz y la minería.
La reunión entre Raimondi y Quirno será clave para definir cómo continuará la relación diplomática con Brasil después de la decisión de Lula de reducir el nivel de representación.