Fuerzas Armadas: redefinición de amenazas y modernización tecnológica
El Decreto 1112/2024 introduce un concepto más amplio de amenaza, incluyendo acciones o intenciones que puedan afectar los intereses estratégicos del país, aunque no impliquen un ataque directo. A su vez, redefine las agresiones externas para abarcar no solo a Estados, sino también a actores no estatales con capacidad transnacional.
El texto también impulsa la incorporación de tecnologías avanzadas en el ámbito militar, como la inteligencia artificial, la robótica y sistemas no tripulados, para fortalecer la vigilancia y defensa en distintos entornos, una modernización clave para enfrentar amenazas en tiempo real.
Una de las principales diferencias con la normativa anterior es la eliminación de la estricta separación entre Defensa Nacional y Seguridad Interior. Ahora, las Fuerzas Armadas podrán cooperar estratégicamente con las fuerzas de seguridad, especialmente en zonas de frontera, donde se desarrollan actividades ilícitas como el narcotráfico o el uso del espacio aéreo con fines terroristas.
En este sentido, el artículo 17 establece que las Fuerzas Armadas podrán actuar en tiempos de paz para “complementar el accionar de las Fuerzas de Seguridad en las zonas de seguridad de fronteras”. En estas áreas, definidas por el Decreto 253/18, los militares podrán realizar adiestramiento operacional, brindar apoyo logístico al sistema de seguridad interior, asistir a la comunidad y prestar ayuda ante catástrofes naturales o emergencias.
El decreto refuerza la importancia de las zonas de seguridad de fronteras, creadas en 1944, adaptándolas a las demandas actuales. Las Fuerzas Armadas podrán complementar las tareas de vigilancia y control, especialmente en áreas críticas o de difícil acceso, con el objetivo de fortalecer el resguardo de la soberanía nacional.
Además, se establece un nuevo Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional, que prioriza la modernización de recursos y establece directivas claras para la actuación conjunta de las Fuerzas Armadas. El plan también promueve la interoperabilidad con países de la región y del ámbito internacional, con el objetivo de mejorar las capacidades operativas en escenarios multilaterales.
El decreto define también la necesidad de proteger objetivos de valor estratégico, cuyas zonas interiores serán determinadas mediante el planeamiento estratégico militar. Aunque por razones de seguridad no se publica una lista detallada, históricamente estas áreas incluyen instalaciones militares (bases del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea) e infraestructura crítica como represas hidroeléctricas, centrales nucleares y hubs de telecomunicaciones.