A 11 AÑOS DE SU ASESINATO

El homenaje de la DAIA y la AMIA a Nisman: "Con el asesinato quisieron enterrar su voz y su trabajo, pero no lo lograron"

Los actos centrales se realizaron en la sede de la AMIA, con la participación de autoridades comunitarias, judiciales y diplomáticas. Sandra Arroyo Salgado afirmó que el intento de silenciar al fiscal fracasó y sostuvo que la lucha contra el terrorismo se consolidó como una política de Estado.

La figura del fiscal Nisman fue reivindicada en ambos homenajes. (Foto: archivo).

La figura del fiscal Nisman fue reivindicada en ambos homenajes. (Foto: archivo).

A once años del asesinato de Alberto Nisman —definido como homicidio por la Justicia argentina en la causa que investiga su muerte—, los actos centrales de homenaje se realizaron en la sede de la AMIA, en la calle Pasteur al 600, en el barrio porteño de Once.

El lugar tiene un fuerte peso simbólico: es el mismo edificio que fue blanco del atentado terrorista del 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos, y se convirtió desde entonces en un emblema de la memoria colectiva y de las deudas pendientes del Estado argentino en materia de justicia.

La conmemoración se organizó en dos momentos. Por un lado, el acto principal tuvo lugar en la plaza seca de la AMIA, con la participación de autoridades comunitarias, referentes del Poder Judicial y del Ministerio Público Fiscal, representantes diplomáticos del Estado de Israel y familiares del fiscal. En paralelo, la DAIA impulsó un encuentro en el séptimo piso del edificio, con formato de panel, enfocado en el contexto del asesinato, las irregularidades iniciales de la investigación y el estado actual de las causas judiciales.

“Hoy más que nunca, la voz y el trabajo de Alberto Nisman, que se quiso enterrar con su asesinato, no logró ese cometido”, afirmó la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal y madre de sus hijas, Kala e Iara.

El homenaje en la AMIA

El acto central se desarrolló en la plaza seca del edificio y fue encabezado por el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza. En la primera fila estuvieron la madre de Nisman, Sandra Garfunkel; su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado; el presidente de la DAIA, Mauro Berenstein; el embajador de Israel en la Argentina, Eyal Sela; el presidente de la Asociación de Fiscales de la Argentina, Carlos Rívolo; además de dirigentes comunitarios, funcionarios judiciales y representantes del ámbito diplomático.

La ceremonia tuvo dos oradores: Arroyo Salgado y Armoza. Ambos discursos se desarrollaron en un clima de solemnidad y pusieron el foco en el legado institucional del fiscal, los avances judiciales registrados en los últimos años y los aspectos que aún permanecen pendientes en el esclarecimiento del crimen.

El discurso de Sandra Arroyo Salgado

Arroyo Salgado habló desde una doble condición: como ex esposa de Alberto Nisman y como jueza federal. La magistrada sostuvo que la “realidad mundial actual”, en particular el accionar de gobiernos como el de Nicolás Maduro en Venezuela, junto con el régimen teocrático iraní, terminó por confirmar el trabajo que llevó adelante Nisman. Según afirmó, esos procesos internacionales reubicaron su legado y demostraron que la sociedad argentina supo reaccionar frente a los intentos de silenciamiento.

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La jueza afirmó que el asesinato buscó infundir miedo y frenar una investigación incómoda, pero que ese objetivo no se cumplió. “Ese temor que, con el asesinato de Nisman, quisieron infundirnos, ese silenciamiento, no prosperó”, señaló. Indicó que la respuesta social se expresó de manera democrática, a través de las urnas, respaldando proyectos políticos que reflejaron una postura clara frente al terrorismo.

Arroyo Salgado remarcó que la Argentina eligió alinearse con los países que combaten el terrorismo y defienden los valores de la vida, la libertad y la democracia, en oposición a los regímenes totalitarios y los discursos de odio. Vinculó esa definición con el legado de Nisman, a quien describió como un funcionario que puso en riesgo su vida por el ejercicio de su función.

Uno de los ejes centrales de su mensaje fue la necesidad de mantener la voz activa. “La verdad y la justicia siempre llegan. Aunque tarde, llegan”, expresó. Aseguró que el intento de acallar la tarea del fiscal fracasó y que, por el contrario, su trabajo sigue vigente y recibiendo reconocimiento.

En otro tramo, la jueza habló de una “trilogía” de hechos relacionados con el terrorismo en la Argentina: el atentado contra la AMIA en 1994, la denuncia por encubrimiento y traición a la patria vinculada al Memorándum de Entendimiento con Irán, y el asesinato del propio Nisman. Según sostuvo, los tres casos registraron avances significativos en los últimos años.

El mensaje del presidente de la AMIA

Tras la intervención de Arroyo Salgado, tomó la palabra Osvaldo Armoza. Armoza subrayó que el acto expresaba el compromiso de honrar el legado de Alberto Nisman y de recordar los valores con los que llevó adelante la investigación del atentado contra la AMIA. Destacó su dedicación y valentía, y señaló que esas cualidades definieron su trayectoria profesional y su lucha contra el terrorismo y la impunidad.

Recordó que, para la Justicia argentina, la muerte de Nisman fue un homicidio directamente vinculado con su función en la Unidad Fiscal AMIA, tal como lo determinó la Corte Suprema. “Este dato no es menor: habla de la gravedad institucional de este crimen y de la deuda que el Estado aún mantiene con la verdad y con la justicia”, afirmó.

Reclamar justicia es un ejercicio de ciudadanía y de compromiso democrático”, sostuvo, y subrayó que el Estado tiene una obligación indelegable de investigar, juzgar y sancionar los crímenes más graves.

El encuentro organizado por la DAIA

Antes del acto central, la DAIA realizó su propio homenaje en el séptimo piso del edificio de la AMIA. El encuentro, con formato de panel, reunió a dirigentes comunitarios, invitados especiales y referentes del ámbito judicial.

La actividad fue encabezada por el presidente de la DAIA, Mauro Berenstein, y tuvo como principal oradora a Sandra Arroyo Salgado. Participaron también el fiscal Hernán Kleiman; el secretario ejecutivo de la DAIA, Víctor Garelik; y la moderación estuvo a cargo de Leandro Emsani, de la Secretaría Jurídica de la entidad.

Durante su exposición, Arroyo Salgado se refirió al contexto político en el que ocurrió el asesinato y a las irregularidades que, según señaló, marcaron el inicio de la investigación. También aludió al clima existente cuando Nisman denunció a la entonces presidenta Cristina Kirchner por la firma del Memorándum con Irán.

La jueza reiteró que el crimen fue una consecuencia directa del trabajo del fiscal y lo calificó como un magnicidio. Señaló además que los cambios políticos producidos en la Argentina desde la llegada de Javier Milei a la presidencia permitieron avances en el juicio a los ciudadanos iraníes acusados del atentado a la AMIA, en la causa por encubrimiento que involucra a Cristina Kirchner y ex funcionarios, y en la investigación por la muerte de Nisman.

En ese marco, afirmó que la lucha contra el terrorismo y el antisemitismo se transformó en una política de Estado. “Está cerca de que se pueda decir, respecto del trabajo del fiscal Nisman: Tarea cumplida”, expresó.

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