Para Nacional, la propuesta brasileña no solo implica un ingreso inmediato mayor, sino también mejores condiciones financieras en un contexto en el que los clubes sudamericanos priorizan la liquidez. Esa realidad choca con el plan de Boca, que había avanzado con cautela y confiaba en cerrar a su primer refuerzo del 2026 sin competencia directa.
Hinestroza, veloz, desequilibrante y con una temporada destacada en el fútbol colombiano, había sido señalado como una prioridad para potenciar el ataque. Su perfil encajaba con lo que buscaba el cuerpo técnico y también con la idea futbolística que pretende consolidar Úbeda en esta etapa.
¿Puede Boca revertir la situación?
Por estas horas, el pase entró en una zona de máxima incertidumbre. Boca todavía no se bajó de la negociación, pero sabe que deberá mejorar la oferta si quiere volver a ponerse en carrera. El problema es que la dirigencia no está dispuesta a entrar en una subasta que rompa el equilibrio financiero, sobre todo en un mercado en el que ya hubo fuertes inversiones en ventanas anteriores.
La historia de Hinestroza y Boca, marcada por avances, retrocesos y optimismo intermitente, parece ahora acercarse a un punto límite. Lo que hasta hace días era considerado el primer refuerzo del Xeneize, hoy corre serio riesgo de convertirse en una oportunidad perdida.
Mientras tanto, Vasco da Gama acelera y Atlético Nacional evalúa cerrar la operación. En la Ribera, el tiempo corre y el mercado no espera. Si Boca no logra reaccionar rápido, el colombiano podría cambiar de destino y obligar a Riquelme a volver al punto de partida en la búsqueda de refuerzos ofensivos.