El beneficio tiene vigencia de un año con posibilidad de renovación con previa verificación de que las condiciones de vida de la persona siguen siendo las mismas. En este sentido, "el proyecto promueve la incorporación de los beneficiarios al trabajo formal a través de la articulación con empresas y sectores de la actividad económica. Así se apuesta a que la situación de vulnerabilidad se revierta y deje de ser necesario el ingreso", indicó el FdT en un comunicado.
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Juliana Di Tullio junto a la vicepresidenta Cristina Kirchner
¿Quiénes accederían al refuerzo universal?
La iniciativa proyecta un impacto en 1.700.000 adultos que están en condiciones de acceder al refuerzo, es decir, que, además de no tener trabajo registrado, no perciben ninguna prestación, jubilación, ni plan social y no cuentan con ningún bien.
Apunta a mujeres de entre 25 y 59 años y varones de entre 25 y 64, con el fin de cubrir a la franja etaria que no está alcanzada por otros programas sociales entendiendo que las personas que quedan por fuera de ese rango pueden acceder a AUH y Progresar o ya han cumplido la edad jubilatoria y por lo tanto se presume que tienen cubierta la canasta básica alimentaria.
Será una prestación otorgada por ANSES creando a este fin el Registro Nacional de Refuerzo de Ingresos (ReNaRi) que tendrá a su cargo la inscripción. Posteriormente ANSES hará el cruzamiento de datos para definir quiénes podrán acceder.
¿Cuál sería el impacto fiscal del refuerzo universal?
La política tendrá un costo fiscal del 0,09% PBI para lo que resta del 2022 y 0,44% durante el año siguiente. Además, el beneficiario deberá realizar controles de salud acreditados anualmente de acuerdo a su género y edad a modo de contraprestación.