Qué pasó. Parecía una puesta en escena, una fachada para calmar al “círculo rojo” que pedía un ministro fuerte, pero la designación de Nicolás Dujovne como “superministro” tuvo efectos concretos y se cobró la primera víctima: Vladimir Werning, que en los hechos operaba como segundo de Mario Quintana en la Jefatura de Gabinete.










