Con un espíritu más radical que peronista, el PJ porteño repartió figuritas y acomodó su esquema interno de poder. El lunes asumió como presidente del Congreso del Partido Justicialista de la Ciudad, el dirigente sindical Víctor Santa María. Ya en marzo se había elegido a Mariano Recalde como presidente del partido, lo que implicó un crecimiento de La Cámpora en un territorio que siempre le fue hostil.











