Central obrera

Elecciones 2021: la nueva CGT cerró filas con Alberto Fernández para después del 14 y pide más espacios de poder

El nuevo triunvirato compuesto por Daer, Acuña y Pablo Moyano buscará sostener al Presidente. ¿Cómo es la vuelta del moyanismo al centro del poder sindical?
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
La nueva conducción de la CGT buscará sostener a Alberto Fernández tras las elecciones

La nueva conducción de la CGT buscará sostener a Alberto Fernández tras las elecciones

El sindicalismo suele anticiparse a los procesos políticos. La renovación de la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) marcó el rumbo político que seguirá tras las elecciones del domingo próximo, de las que se descuenta una derrota del Frente de Todos aunque se desconoce la magnitud. El nuevo triunvirato de Héctor Daer, Carlos Acuña y Pablo Moyano significó un respaldo al gobierno de Alberto Fernández, al que buscará sostener tras las elecciones del domingo, y una señal de distanciamiento respecto de la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Según pudo saber A24.com de fuentes sindicales, los popes buscan reconfigurar un nuevo esquema de poder. Daer, del sindicato de Sanidad, es un interlocutor permanente del jefe del Gabinete, Juan Manzur, con línea directa a varios gobernadores del PJ y al peronismo clásico.

Carlos Acuña, de los estacioneros de servicio, es un ariete del líder gastronómico Luis Barrionuevo, un histórico detractor del kirchnerismo. Y la llegada del camionero Pablo Moyano marca el regreso a la conducción cegetista del moyanismo que hoy no comulga con el Instituto Patria.

Por otra parte, el dirigente bancario Sergio Palazzo, representante del kirchnerismo a ultranza, no pudo integrar el triunvirato, como pretendía, y quedó relegado a la secretaría administativa. Gerardo Martínez, de la construcción, reclamó “un gobierno de una sola voz, la del Presidente”, en obvia referencia al kirchnerismo.

Es la hora del mayor protagonismo sindical

Un allegado a Martínez dijo a A24.com que “ahora hay unidad entre Daer, Acuña y Moyano, y de ahí en más la CGT jugara un papel protagónico en lo político”. En lo más alto de la CGT aseguran también que no pretenden cargos ni ministerios en el futuro esquema post elecciones del 14 de noviembre: “No creo que ocupemos ministerios ni nos interesa”, dijo un alto jefe.

En el barrionuevismo se hablaba ayer de un “nuevo esquema de poder” luego de los comicios. Al frente de ese esquema estarán “el Presidente, los gobernadores del PJ, la CGT, los intendentes del conurbano, el diputado Sergio Massa, y los movimientos sociales con Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico, del Movimiento Evita”.

En ese sector, dicen, “todos están confiados en que Alberto Fernández se la va a jugar”. Y esperarán la reacción de la vicepresidenta Cristina Kirchner luego de los comicios. Nadie puede predecirla hoy.

En la Casa Rosada y cerca del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, observan como inevitable una alianza entre la CGT y los movimientos sociales, con el Movimiento Evita, del Chino Navarro y Emilio Pérsico, a la cabeza. “La CGT sabe que es inevitable y preferible tenerlos adentro porque hoy son estos los que tienen el control de la calle”, señalo un funcionario oficial.

Alberto y Cristina bajan el tono y por debajo habrá realineamientos

En el oficialismo presumen que después del domingo próximo habrá realineamientos fuertes en el Frente de Todos y que estos ocurrirán según el resultado de las elecciones. Se descuenta una derrota, pero se ignora la magnitud: en qué distritos habrá más perdedores y en cuales menos. “Saben que nos van a moler a palos, lo que no saben es cuánto nos va a doler. De esto último dependerá el realineamiento”, aseguran.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner acordaron que la semana posterior no repetirán la semana trágica posterior a la sorpresiva derrota de las PASO el 12 de septiembre último. "Pero nadie está seguro de que por debajo de los zapatos de ambos haya factores del poder factico del peronismo que aceleren esos movimientos en un lado y otro", señalan en el peronismo profundo.

“Está claro que el nuevo armado político será para sostener a Alberto en estos dos años y que se hagan los acuerdos necesarios para recuperar terreno: hay que acordar con el FMI, vencer a la inflación y superar la inseguridad”, señaló un dirigente que fue funcionario del Gobierno.

Los acuerdos serán en el Congreso y en el Consejo Económico y Social

Cerca del "Chino" Navarro aseguran que esos acuerdos se buscarán en el Parlamento con los partidos de la oposición y en el Consejo Económico y Social que dirige con bajo perfil el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz. En ese organismo conviven sectores sociales que representan a todos los pensamientos y se discuten políticas de mediano y largo plazo. “Habrá que convocar a un acuerdo para los cinco u ocho temas básicos”, señalan en Balcarce 50.

Nadie niega ya, más allá de las desmentidas oficiales, que un acuerdo de renegociación de la deuda con el FMI, de 47.000 millones de dólares, con plazos de pago a diez años y menores tasas, implicará un compromiso de reducción del déficit fiscal con un paulatino aumento de tarifas, del tipo de cambio y de los precios de los combustibles.

Pero antes de las elecciones, sólo se muestran buenas noticias: ayer le tocó el turno al aumento a los jubilados para diciembre con un haber mínimo de 26.000 pesos y una inversión minera en San Juan por 4100 millones de dólares con 3000 puestos de trabajo. Participó del anuncio el gobernador de la provincia, Sergio Uñac, que junto con Manzur son los que tienen aspiraciones presidenciales para 2023.

También las tiene el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, aunque el mandatario mediterráneo quedó muy enfrentado al gobierno nacional y al presidente Alberto Fernández.

Nueva etapa: esperanzas en un futuro cercano de recuperación hacia 2023

Los gobernadores y los intendentes, más la CGT y los movimientos sociales, intentarán ganar protagonismo en el nuevo esquema de poder. Nadie está pensando en un enfrentamiento interno con el kirchnerismo, aunque en los distintos despachos no descartan que la dinámica de las disputas de poder termine en algún remezón. “Hoy la derrota está asumida y es esperable", señalan en la Casa Rosada.

En el momento de las PASO fue muy sorpresiva y por eso la reacción de todos. Ahora todos quieren que se procese con menor virulencia. Pero también están los extremos de un lado y de otro”, señalan en Balcarce 50 a A24.com. “Si logramos ordenar el trabajo y la inflación, se ordenará la inseguridad y la educación, que son todos reclamos urgentes”, señalan.

En los distintos debates del futuro inmediato habrá protagonismo alternado de diversos sectores: gobernadores, CGT, intendentes y movimientos sociales. “El Presidente está dispuesto y firme para iniciar una nueva etapa”, aseguran muy cerca del primer mandatario sin desconocer las dificultades.

Cual será el protagonismo de la nueva CGT

“La CGT y los movimientos sociales tendrán mayor protagonismo”, señalan en la CGT y en esas organizaciones. El dato de la nueva conducción cegetista es la reaparición del moyanismo, enfrentado con el kirchnerismo. Hacía tres años que Hugo Moyano había abandonado la CGT. Ahora integrará la conducción a través de su hijo Pablo.

Frente a más de 1800 congresales en Parque Norte, Moyano hijo subrayó de manera virtual -no concurrió por una indisposición de salud- que “después de años de distanciamiento, logramos una unidad total. Esta CGT no será el apéndice de ningún gobierno”. En rigor, Moyano es el único nuevo en el triunvirato.

Daer y Acuña habían sido designados junto con Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento) en 2016, pero éste, que había ingresado por el moyanismo, renunció hace tres años, en 2018. La nueva conducción durará hasta 2025 e incorporó a otro moyanista. La diferencia es que hoy el moyanismo está enfrentado al kirchnerismo duro. Y entró pisando fuerte: retuvo 8 de las 25 secretarías y 2 de las 10 vocalías.

El kirchnerismo perdió lugar porque Palazzo no integrará el triunvirato sino que quedará al frente de la secretaría administrativa y porque Vanesa Siley, que responde a Cristina Kirchner, no pudo incorporar su sindicato judicial a la CGT. En cambio, los K quedarán con dos vocalías para los docentes privados (Sadop) y para los Curtidores liderados por el diputado Walter Correa, hombre de Máximo Kirchner.

Luis Barrionuevo fue uno de los ganadores porque logró impedir el acceso de Antonio Caló (metalúrgico) en el triunvirato y pudo poner al estacionero Acuña. Pretende ser uno de los miembros del nuevo esquema de poder.

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