Para repetir ese número, en Juntos por el Cambio deberían sacar poco más de 60% de los votos, seis puntos porcentuales por encima de la elección de 2019 cuando Rodríguez Larreta se impuso por primera vez en la historia en primera vuelta desde que la Ciudad es autónoma. La forma de buscar estar lo más cerca posible de ese resultado también pasará por la hiperactividad de la campaña.
Desde esta semana, y hasta el 14 de noviembre, Vidal tendrá cerca de 30 actividades semanales, cinco por cada día de la campaña. Amparada en las distancias más cortas, siempre y cuando no haya cortes de calle que demoren toda la agenda, buscará mostrarse lo más cercana posible a la agenda de “la gente”. Es que ya de las cuestiones troncales que Vidal buscará para las generales es aumenta la participación electoral.
Solamente el 70,61% del padrón electoral fue a las urnas en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) lo que significó una merma en comparación con las de 2019. En las primarias de este año votaron 1.777.562 personas contra 1.977.254 de las PASO de hace dos años. De ahí que el padrón, aun cuando aumentó en cantidad de votantes, fue casi 6 puntos porcentuales menor que el de 2019.
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“Hay que ir a buscar a los que no fueron a votar. Saber si faltaron por el temor al Covid-19, si es porque no están de acuerdo con los candidatos o si es porque descreen de las PASO. Hay que ir a buscarlos para saber el motivo”, agregó uno de los integrantes del grupo íntimo vidalista.
En una campaña en la que el voto se buscará de forma quirúrgica, lo más de 200.000 votantes que creen que pueden sumarse al menos para las generales no son un número menor. Es por eso que fiel a la lógica larretista, Vidal sigue manteniendo reuniones cara a cara con varios vecinos sin que trasciendan. Esa forma de conectar, esos mano a mano que ella quiere potenciar, según explican, son uno de los pilares centrales de la estrategia proselitista para buscar acercarse lo más posible al 54%.
La segmentación e hiperactividad también vendrá acompañado de un discurso más duro que el que venía teniendo en las PASO. Cerca del final de la campaña, quienes la asesoran consideran de que empezó a encontrar “el tono” y sobre eso buscaran potenciarse. La forma y el contenido es una de las interrogantes. Es que una de las principales cuestiones tiene que ver con mantenerse dentro de la agenda que tienen medido que está entre las preocupaciones de la sociedad y alejarse de las discusiones como es el caso de la Presidencia de la Cámara de Diputados.
En otras ocasiones, como sucede con la ley de alquileres, es donde se ve el malabarismo de la exgobernadora. Si bien criticó la normativa por su impacto negativo en el mercado inmobiliario, lo cierto es que uno de los principales impulsores que tuvo esa iniciativa durante la gestión de Mauricio Macri, el exdiputado nacional Daniel Lipovesky, recibió un salvaje por parte de Vidal para ser diputado provincial al no poder renovar su banca en el Congreso.