Internas
Cambiemos, por su parte, se cocinó al fuego de sus propias divisiones. Incapaces de desactivar las diferencias, desde las oficinas de Marcos Peña y Rogelio Frigerio se resignaron a que hubiera una competencia interna (en Córdoba no hay PASO). Pero ni siquiera lograron ese acuerdo: Cambiemos implosionó en ese distrito y se deglutió a la marca. Por eso, Mario Negri (jefe del interbloque Cambiemos en Diputados) competirá junto a la Coalición Cívica y el Pro con el frente Córdoba Cambia y el intendente capitalino Ramón Mestre lo hará por la histórica lista 3 de la UCR.
Como “elegido” de la Casa Rosada, Negri no la tuvo fácil. Si bien contó con los apoyos de Macri y María Eugenia Vidal, debió defender el “cordobesismo” después de que Elisa Carrió tuviera su exabrupto sobre De la Sota y le advirtiera a los periodistas de Río Cuarto que sus familiares podían morir a causa del narcotráfico. A veces los sutiles llamados con el codo no son suficientes.
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C´pordoba, 23 de abril de 2019: La diputada nacional de la Coalición Cívica Elisa Carrió pidió hoy a los pobres que “no voten más a los que se robaron el país”, al participar de una actividad política en la localidad cordobesa de Cruz del Eje, en respaldo a la candidatura a gobernador del diputado radical Mario Negri.
Carrió, ¿determinante en la campaña de Córdoba?
El principal problema de Negri, sin embargo, fue anterior a estos dislates. Puertas adentro del radicalismo, Mestre resistió las presiones de la Rosada y mantuvo su candidatura. Su intención era competir en internas. Como finalmente no las hubo, resolvió ir por afuera y bajo el paraguas orgánico de la UCR, y aún a costa de las acusaciones de Negri de favorecer, con esa decisión, al PJ. Un proceso de desgaste que ratifica, en esta provincia, la coexistencia pacífica del peronismo en la gobernación y los radicales en la capital.
Cómo sigue
Hasta ahora, Cambiemos no ganó en ninguna provincia (la primera podría ser Jujuy con la eventual reelección de Gerardo Morales). En las previsiones de principios de año, Córdoba podía ofrecer una competencia interesante, sobre todo por el gen antikirchnerista de sus votantes y la buena imagen que Macri había cosechado.
Pero el escenario cambió. “No queremos que desde Buenos Aires nos digan lo que tenemos que hacer”, se excusó Mestre, con arenga federal, por romper Cambiemos. Derrota “honorable” o sostenimiento del status quo con Schiaretti: esa es la verdadera elección de Macri.