Primera conclusión: ganan los oficialismos.
Segunda conclusión. Juntos por el Cambio no logra hacer pie en este 2023.
- En 2021 sacó 30% en Salta. Ahora arañó un 15%.
- En 2021 ganó en La Pampa 48 a 42. Ahora apenas pudo superar el 40% y quedó muy lejos.
- En 2021 en Tierra del Fuego tuvo 36% en las PASO y 30% en las generales. Ahora sacó 16% dividido en dos listas.
Son elecciones distintas. En aquellas se votaba para diputados nacionales y era una manera de ponerle freno a un gobierno nacional que no le encuentra el rumbo. Y quizás en octubre los ciudadanos de esas provincias voten otra cosa para presidente. Pero marca una tendencia que debería preocupar a los dirigentes nacionales.
A Juntos por el Cambio le está costando encontrar un mensaje. Y eso se nota en cada una de las elecciones provinciales, tanto en los resultados finales como en el proceso de construcción de la candidatura.
El caso de Tierra del Fuego es sintomático. Fueron con dos listas: una del PRO apoyada por Horacio Rodríguez Larreta; y una del resto de Juntos por el Cambio (con el sello oficial) con auspicio de Bullrich, Vidal y el radicalismo. La primera sacó 11 puntos y la otra menos de 6, por debajo de la candidata de Milei, Laura Almirón, obtuvo sacó 7%.
Algo parecido pasó en Salta, donde una parte de Juntos por el Cambio (el sector de Alfredo Olmedo, hoy más cercano a Milei) fue aliado a una parte del peronismo.
Cada elección es un mundo. La gente elige en cada categoría lo que quiere. No es lo mismo manejar una provincia, una ciudad o un país. La ciudadanía premia y castiga con el voto. Pero cada comicio marca una tendencia.
El peronismo puede respirar tranquilo. A pesar de los errores de gestión, de las internas, del hartazgo, de la antipolítica... A pesar de todo siguen fuertes y en carrera.
La oposición, en cambio, va a tener que revisar su manual de estilo. Por este camino, va a ir derecho a una derrota a nivel nacional. Las elecciones provinciales no sirven para extrapolar; pero sí para reflexionar y aprender.