Qué pasa. Desde que se nombró a Luis Barrionuevo como interventor del PJ, la sede del partido pasó a ser un punto concurrido. Ahora está blindada por efectivos policiales que custodian el lugar. El objetivo es que no ingresen los militantes que se agolpan en la puerta y que se permitan la salida de José Luis Gioja, el hasta hoy presidente, que se atrincheró.
