A horas de mantener su primer bilateral en suelo argentino con Trump -viernes a las 7 en Casa Rosada y luego con la canciller alemana, Angela Merkel-, Macri recibió el apoyo de Macron y de Conte a su plan de apertura económica y la ratificación de Francia e Italia de mantener su apoyo a la Argentina frente al FMI y su ingreso a la OCDE, un club de países desarrollados al que Macri quiere ingresar para que lleguen las prometidas “inversiones” de empresas extranjeras en el país.
Macron: la llegada tarde de Michetti, las dudas por el acuerdo con la UE, la selfie en Recolera y la pregunta por Madres de Plaza de Mayo:
La visita de Macrón marcó una tendencia de lo que sucederá en los debates presidenciales en la cumbre del G20. Y también mostró un explícito apoyo político y económico a la gestión de Macri y a la organización de la cumbre, que en la primer jornada mañana pasará su primer examen frente a la marcha de organizaciones sociales antiglobalización prevista para las 15 en el Congreso.
La visita de Macron comenzó plagada de anécdotas desde que el presidente de Francia pisó suelo argentino. El miércoles a la noche aterrizó una hora más tarde de lo previsto y nadie lo esperaba al pie del avión en el Aeropuerto de Ezeiza. La llegada tarde de la vicepresidenta Gabriela Michetti generó un revuelo mediático y la funcionaria que tuvo que salir a explicar públicamente la falla protocolar.
Antes de llegar al mediodía junto a su esposa, Brigitte a Casa Rosada, Macron se dio el gusto de desayunar en un bar del barrio de Recoleta, sacarse una selfie en las calles porteñas con gente que lo vitoreaba como a una estrella de rock, compartir charlas con escritores en una librería de la coqueta avenida Santa Fe –entre ellos con la viuda de Borges, María Kodama- y continuó con una caminata por Plaza de Mayo.
Al preguntar por la reformas en la Plaza, Macron consultó a sus acompañantes locales, entre los que se destacaba el ex ministro devenido en secretario de Cultura, Pablo Avelluto, qué había pasado con las marchas de las Madres de Plaza de Mayo, en alusión a la habitual “ronda de los jueves” alrededor de la pirámide de Mayo en recuerdo de los desaparecidos de la última dictadura militar que hoy no se realizó.
Cumbre aparte, las primeras damas hablando en francés:
Macri recibió puntual a las 12 a Macron en la explanada de la Casa Rosada acompañado por la primera dama, Juliana Awada, quien ofició de “anfitriona” de Brigitte Macron y la llevó a recorrer distintos salones de la Casa, mientras los presidentes hablaban de política.
Salón Blanco, Salón Norte, Salón Sur, despacho presidencial, galería de los vitreaux y Patio de las Palmeras fueron la antesala de la charla posterior que terminó con acento francés en los antiguos sillones del que fue el despacho de Eva Perón, en el primer piso de la Casa Rosada, con los balcones que dan a la Plaza.
El “almuerzo” privado entre los Macri y los Macron, tuvo que esperar como dijo el Presidente al comenzar en tono de broma la breve conferencia de prensa de solo 2 preguntas.
El apoyo de Italia. En un tono similar al presidente francés, el primer ministro italiano Giuseppe Conte trajo el apoyo de su país para Macri durante una reunión bilateral en Casa Rosada, donde fue agasajado con un cóctel con empresarios, legisladores y jueces en el Museo de la Casa Rosada.
Mientras se demoraba la llegada de Merkel que tuvo un desperfecto en su avión, Macri cumplió así su primer jornada de anfitrión con doble objetivo por ahora cumplido: sin incidentes en las calles y una catarata de apoyo político internacional a su gestión, para mostrar un éxito en el difícil frente interno por la crisis económica y social que amenaza con extenderse, según palabras del FMI, hasta bien entrado el 2019.