¿En qué piensan el peronismo y el kirchnerismo para ganar en 2019?
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Peronismo

¿En qué piensan el peronismo y el kirchnerismo para ganar en 2019?

El hall principal del Instituto Patria no deja lugar a dudas. No hay kirchnerismo posible sin Néstor ni Cristina. Los cuadros gigantes con imágenes de los expresidentes son contundentes.

Pese a eso, parte importante del peronismo, en especial de la provincia de Buenos Aires, se entusiasma con una carta ganadora para 2019: que Cristina Kirchner no se presente como candidata a Presidente el año que viene y que eso permita descomprimir el escenario electoral.

En el Instituto Patria no descartan tampoco esa posibilidad y hasta ven viable un acuerdo con Sergio Massa. “Hasta hace un año parecía imposible que habláramos con Felipe Solá y hoy estamos cerca. Perfectamente podemos acercarnos a Massa”, explican fuentes de ese espacio.

"Ella está cómoda en el Senado y está trabajando para que el peronismo vuelva al poder. Hoy no está pensando en una candidatura", aseguran. La idea que sobrevuela es que Cristina no quiere volver a ser presidenta y que solo lo sería si se lo piden. ¿Estrategia o realidad? Ni Perón, ni Menem ni ella misma (en 2017) admitían sus ganas de ser candidatos cuando estaban fuera del poder. 

La convicción dentro del kirchnerismo es que "la situación económica y social no da para más". Y que a medida que la crisis se profundice el techo electoral que tiene la expresidenta se irá achicando. Están convencidos de que incluso hoy a Macri le ganan en un balotaje. Tienen dudas sobre una eventual candidatura de Vidal, pero creen que la crisis hará su trabajo. Hay que saber esperar.

Con estos números en la cabeza, empezó a haber movimientos en el peronismo bonaerense. La semana pasada hubo dos importantes reuniones de intendentes peronistas.

La primera tuvo como anfitrión al ultra K, Alberto Descalzo de Ituzaingo. El encuentro reunió a intendentes de la 1° sección electoral y la 3° del conurbano. Llamó la atención la presencia de algunos que hasta ahora no querían saber de nada con el kirchnerismo. Fundamentalmente Gabriel Katopodis de San Martín (que en la última elección había jugado con Florencio Randazzo) y Julio Zamora, de Tigre, histórico delfín de Sergio Massa.

La coincidencia entre todos fue que el peronismo dividido no tiene chances. Y que si quieren volver al poder tienen que lograr algún tipo de acuerdo que permita incluir a todos. A su vez, todos saben que sin Cristina no hay nada. Ella es la líder absoluta en casi todo el conurbano y su figura es clave para que ellos puedan sostener el poder territorial.

Después de eso, el viernes, hubo un almuerzo en Williams Morris, Hurlingam. El anfitrión fue el intendente "Juanchi" Zabaleta que también supo militar en el randazzismo. ¿El principal invitado? Máximo Kirchner. Se habló de la situación social y también (mucho) de política. En la práctica esto significa, para el kirchnerismo, la ratificación del esquema de Unidad Ciudadana.

Pero sobrevuela entre los intendentes kirchneristas la idea de que Cristina no sea candidata en 2019. Varios de ellos creen que está más preocupada por su situación judicial que por ser presidenta otra vez. Si eso fuera así, dejaría un gran espacio abierto para que pueda surgir un candidato peronista que, incluyendo al kirchnerismo, pueda superar el techo electoral que hoy parece condenar a Cristina Kirchner.

La apuesta de los intendentes es dejarle a ella que bendiga a un candidato a presidente pero poner ellos un candidato a gobernador que salga de la dupla Insaurralde-Magario. Ese tipo de jugadas nunca fueron efectivas con Cristina.

El kirchnerismo hace valer su peso electoral en la Provincia. Pero mientras también arma en el interior del país. La sola presencia de Unidad Ciudadana en las provincias sirve como amenaza para los gobernadores que podrían ver truncas sus chances de reelegir si se dividen los votos peronistas.

A nivel nacional también existen otros movimientos vinculados a los gobernadores. Cuentan en el Instituto Patria que está muy sólida su alianzacon los tres gobernadores ausentes de la reunión con Macri de la semana pasada: Carlos Verna (La Pampa), Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Gildo Insfran (Formosa).

Con Rodríguez Saá cerraron filas ya hace más de un año y él mismo se presenta como precandidato K. Insfran siempre fue muy cercano a Cristina; en el bloque del PJ del Senado consideran al senador formoseño José Mayans casi como un infiltrado. Nadie lo va a echar por su trayectoria pero todos lo ven como un doble agente del bloque peronista y el del FpV.

El más difícil de los tres era Verna, que siempre mantiene una ambivalente. Su situación de salud lo deja en una posición más delicada. Debe cuidarse –por orden de su esposa y su hijo- y exponerse menos. A pesar de eso trascendió una reunión entre él y altos dirigentes del kirchnerismo. Públicamente en julio ya había reconocido que había estado en la casa de la expresidenta hablando de la situación del país.

El jefe de bloque K de Diputados, Agustín Rossi, estuvo la semana pasada en La Pampa. Verna no lo recibió, pero dio la orden de que abrieran todas las unidades básicas para él. Un cambio de época.

La foto del "Círculo Rojo peronista"

En el medio, aparece otra alternativa dentro del peronismo. Este miércoles estaba planificada una foto entre los tres peronistas no K más populares. Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti (gobernador de Córdoba) y Miguel Pichetto, el dueño del Senado y la llave de los votos del Presupuesto. Este encuentro podría ser cancelado por el fallecimiento de José Manuel De la Sota, de excelente relación con los 4. Pero el intento estaba.

La idea de fondo es que Massa tiene volumen de votos en provincia, Schiaretti maneja a los gobernadores, Pichetto al Congreso y Urtubey es la cara de la "renovación". A este armado podría sumarse Florencio Randazzo. Un armado difícil, con mucho ego y poca intención de voto, al menos hasta ahora.

Estos dirigentes juntos apenas tienen un 20% de intención de voto, según la mayoría de las encuestas. Sus chances electorales solo existen en la medida que el Gobierno no acierte con sus recetas y puedan sacarle a Cambiemos parte de su electorado cautivo. Compiten por los mismos votos, salvo el massismo que tiene margen de diferenciación. Por las dudas, en el Frente Renovador se encargaron de aclarar que –de hacerse la foto- es una iniciativa personal de “Sergio” de la que ellos no están al tanto.

El kirchnerismo sigue pensando en un gran espacio de unidad peronista. ¿Pero con qué candidato? “Eso se va a saber el último día”, dijeron en el Instituto Patria. ¿Podría incluir a Massa? 

En lo único que coinciden los dos espacios es en que las chances del peronismo son posibles en la medida en que el Gobierno no acierte en sus medidas económicas. Nadie, ni los más dialoguistas, creen que las recetas del PRO vayan a funcionar. Si esos pronósticos se cumplen, creen unos y otros, en 2019 volverá a haber un gobierno peronista.