"El gobierno de Alberto (Fernández) va a ser un gobierno de diálogo y de capacidad de gestión. El plan contra el hambre genera un consenso entre todos los sectores", afirmó días atrás el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.
Según Arroyo, los pilares fundamentales del plan contra el hambre serán garantizar un acceso a los alimentos básicos a los sectores más vulnerables y bajar los precios de una canasta básica de alimentos que incorpore todos los nutrientes necesarios.
"Vamos a arrancar con las madres de chicos menores de 6 años y con la gente que organiza comedores, a los que se les dará una tarjeta que permitirá comprar solo alimentos, y no extraer dinero", explicó Arroyo.
Por otra parte, garantizó que a diferencia de la Asignación Universal por Hijo, las tarjetas "no serán para extraer dinero" sino "un adicional" para gente que ya asiste a comedores y que habrá "un observatorio en tiempo real para seguir la evolución del plan".
Semanas atrás, Fernández encabezó una primera reunión informal del Consejo de la que participaron, entre otros, el obispo de Quilmes y titular de Cáritas, Carlos Tissera; Marcelo Tinelli, Agustín Salvia (del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA); Sonia Alesso (Ctera); Héctor Daer (CGT), Esteban Gringo Castro (CTEP), Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz), así como empresarios y otros políticos.