Mientras hablaba, el diputado del PRO, Fernando Iglesias, gritó algo que no pudo oirse por las cámaras. Ante esta intervención Máximo perdió la calma y, con una notoria molestia sacó algunos papeles que arrojó sobre su atril y aseveró:
"Cuando el político es reducido a un personaje de televisión, a su capacidad de denuncia, o a su belleza si se quiere, es donde empiezan los problemas. Uno podría apelar a la ironía pero hay datos que realmente son para prestar atención". "Cuando el político es reducido a un personaje de televisión, a su capacidad de denuncia, o a su belleza si se quiere, es donde empiezan los problemas. Uno podría apelar a la ironía pero hay datos que realmente son para prestar atención".
"En el año 2001 previo al estallido final de la alianza, el PBI argentino era de 291 mil millones de dólares. En el 2003, era de 138.755 millones de dólares, producto de la devaluación que había sufrido la Argentina al salir de la convertibilidad", dijo y recordó que durante la gestión K se pagaron más de 6,500 millones de dólares, mientras que el ministro de Economía macrista, Hernán Lacunza, reperfiló una deuda en pesos.
Al tiempo que, en respuesta a un pedido que realizó Mario Negri de una mayor participación del Congreso en las decisiones que se tomen sobre la deuda, Máximo aseveró: "Estoy de acuerdo con que la bicameral se ponga en marcha, así podemos ver el proceso de endeudamiento y la trazabilidad. Lo dijimos hace tiempo y quedó demostrado, no pudieron hacer cerrar los números con la gente afuera, ahora hay que cerrar los números con la gente adentro".