A menos de 30 días de dejar el poder, uno de los cambios que había hecho Fernando De Andreis, quien tiene a su cargo la secretaría General y toda la logística de la Casa de Gobierno, quedó desdibujado por el "menú reducido por la transición".
El chef, Dante Liporace, contratado como monotributista desde 2016, dice que hace “magia” con lo que le quedó de stock en el depósito de alimentos: cuenta que quedó atrapado en la transición sin demasiadas coordenadas, se vio obligado a cambiar de un día para el otro y reducir el menú de tres platos a uno, sin posibilidad de elección:
“Nadie me dijo nada, estoy tratando de dejar bien la cocina porque según lo que me contó la gente de la Casa Rosada, en las transiciones se dejan cosas sueltas. No quiero que pase eso, quiero dejar todo bien armado". “Nadie me dijo nada, estoy tratando de dejar bien la cocina porque según lo que me contó la gente de la Casa Rosada, en las transiciones se dejan cosas sueltas. No quiero que pase eso, quiero dejar todo bien armado".
Dante Liporace, Chef de Casa Rosada
Liporace reveló que su contrato vence a fin de diciembre y todavía nadie le habló sobre cómo continuar: "Ni con los que están ni con los que vienen. Hoy estoy tratando de hacer magia para que la gente siga comiendo bien, con esto de la transición", afirmó.
El Chef explica que él arma el menú diario, y hace el pedido al depósito para que compren la mercadería necesaria, en las dosificaciones de la cantidad de gente que come.
"Por lo general comen diariamente entre 300 a 400 personas, en épocas fuertes comían alrededor de 20 funcionarios que tenían menú aparte y también pagaban", relató Liporace.
Al resto del personal que trabaja en el comedor, desde los que cobran los tickets hasta los ayudantes de cocina, mozos, lavaplatos, etc, son empleados de planta permanente de la Casa de Gobierno.
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Menú del Día
Menú del Día
Ensalada de fideos tirabuzón con arvejas y choclos enlatados, más una feta de jamón crudo y arrollado de crema de castañas de postre y un vaso con agua, todo por los $90, fue el menú de este miércoles.
Cuando asuma el próximo gobierno supongo que nos dirán qué hacer, para explicarle el funcionamiento y cómo van a seguir. Cuando asuma el próximo gobierno supongo que nos dirán qué hacer, para explicarle el funcionamiento y cómo van a seguir.
Dante Liporace, chef del comedor de la Casa Rosada
Qué dijo el Gobierno?
Fuentes cercanas al secretario General de Presidencia, Fernando De Andreis, admitieron a A24.com que dejaron de comprar alimentos “porque los proveedores no quieren vender por la transición”.
“No, no es por falta de presupuesto, es porque los proveedores no nos quieren vender porque dicen que les va a pagar la próxima gestión y que no saben si van a tardar varios meses o si van a cobrar” “No, no es por falta de presupuesto, es porque los proveedores no nos quieren vender porque dicen que les va a pagar la próxima gestión y que no saben si van a tardar varios meses o si van a cobrar”
Fuentes cercanas a De Andreis a A24.com
Fuentes de la Secretaría General de Presidencia agregaron que "los proveedores solo quieren vender a precios exorbitantes y nosotros no queremos pagar eso. Entonces, estamos evaluando opciones y viendo qué hacer. Mientras, faltan algunos productos y el menú está reducido”, admitieron.
Aunque evitaron precisar números, argumentaron: “Estamos buscando alternativas para normalizar en los próximos días el servicio”.
Sin embargo, confirmaron que “quedará un menú más reducido y menos sofisticado” hasta el 10 de diciembre que asuma el nuevo gobierno de Alberto Fernández.
El comedor de Casa Rosada es un clásico que cada presidente reformó a su estilo.
En la época de Carlos Menem había mesas con mantel, vasos de vidrio, servían vino, mientras que el almuerzo era servido por mozos en cada mesa, cuentan quienes lo frecuentaban.
En algunas épocas, algunos comensales recuerdan anécdotas de haber encontrado hasta cucarachas dentro de la comida, destacando el abandono y falta de desinfección en un edificio muy antiguo.
Todos los presidentes inauguraron el comedor sacándose fotos con los empleados, mostrándose cerca de la gente.
Reformado por Cristina Kirchner en 2011, se podría comer un plato único principal sin muchas opciones, a precio popular de $3 (fideos con tuco, milanesas con papas fritas, pescados, y demás minutas, según el día). Al finalizar la gestión de CFK el plato se vendía a $6.
Macri subió al comedor varias veces, desde diciembre de 2015 apenas asumió, y festejó su cumpleaños en febrero de 2016 y 2017 junto a su esposa e hija Antonia.
En la era Macri, los precios acompañaron la inflación de su gestión: de los $6 iniciales cuando asumió en 2015 pasaron a la sofisticación de los platos pero con un aumento en 2016 directo a $40, que en 2017 se transformó en $60 y en 2018 llegó a los actuales $90 y $110.
Lejos de las viejas épocas, cuando Macri inauguró su comedor con grandes pompas, en los últimos días de su mandato el clima de final de época se siente con un éxodo de comensales. Como la transición en todas las áreas, no hay mucho diálogo por ahora.