“El descontento con Alberto era muy grande; les prometió muchísimas cosas y ni siquiera les pudo dar vacunas, que era lo que le reclamaban las bases”, señalaron voceros del sindicalismo sobre aquel pedido que viene desde fines del año pasado, tal como había reflejado este portal.
En esa línea, las fuentes consultadas se quejaron de que la “gran mayoría de los trabajadores tuvieron que vacunarse en sus provincias porque La Cámpora nunca cedió al pedido de ningún gremio, con excepción de Camioneros, que es el único que tiene capacidad de presión”.
El malestar en el sindicalismo alcanza además al propio ministro de Trabajo, Claudio Moroni, a quien le reprochan no poder solucionar ninguno de los inconvenientes que presentan los sindicatos. “No por nada fue ahora el único vocero de esta medida”, apuntaron con ironía entre los gremios.
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Claudio Moroni, eje de las críticas. (Foto: archivo)
Por fuera de los contornos de la CGT, los sindicatos sostienen que a los “Gordos”, con el mandamás Héctor Daer a la cabeza, “la única que les queda es seguir apoyando a Alberto, más allá de que no les dé nada, porque desconfían mucho del kirchnerismo, del mismo modo que el kirchnerismo desconfía de ellos”. El detrás de escena de una medida que tendrá consecuencias.